Cuarentón reflexionando sobre el "CAMPAMENTO de SOL"




Estoy encerrado en casa liado con unos estudios que tienen algo de relación con lo que está pasando en la Puerta de Sol de Madrid y en otros lugares de España (y por lo que parece del mundo, por "Españoles Cabreados por el Mundo"). Son ensayos y artículos sobre la Historia y la Memoria, lo que se podría calificar como "Cultura de la memoria". Una frase del profesor Colomer, en uno de esos artículos me ha hecho reflexionar, dice así: "las virtudes de la transición se han convertido en vicios de la democracia". Se podría extender a que las virtudes del "viva la virgen", del todo vale, del capitalismo salvaje que nos permitió a todos vivir en una burbuja (o creer que vivíamos en ella) de opulencia consumista y bienestar, se han transformado ahora en pecados capitales, defectos y vicios de las sociedades democráticas desarrolladas. Porque lo de las plazas de Egipto y Túnez ha quedado claro que era para derrocar tiranos y conseguir esas democracias como las nuestras que, lógicamente, hubieran seguido el mismo viaje al que nosotros hemos llegado a su fin. 

¿Qué pasa con la información en estos casos? También sufre defectos. ¿Ahora no se ven noticias sobre los analistas financieros e inversores alertando de nuestra deuda? ¿Ahora no gime el Banco de España preocupaciones sobre nuestra fortaleza bancaria? ¿Ahora nadie habla de inestabilidad de mercados y de riesgo, de posibles rescates financieros a España? A todo eso se le ponía el nombre de crisis económica, porque lo es. ¿Qué nombre le ponemos a lo que está ocurriendo en nuestras plazas? ¿Crisis social? ¿Crisis de las instituciones políticas? Es curioso, pero un debate y otro han sido separados; como si uno no fuera causa y consecuencia del otro, y viceversa.

¿Todo quedará en un lánguido lamento y queja social? Como las acampadas por el 0,7% del PIB para el mundo subdesarrollado (que muy pocos recuerdan ya). Es muy probable que el domingo 22 de mayo dé la razón a las encuestas y las elecciones tengan los resultados previstos a groso modo: el PP consolidando mayorías absolutas, ganando en sitios que nunca había ganado y el PSOE en una caída en picado hasta las Generales, con - quizás- una mejora de posición electoral de IU, que aunque consiga más votos pasará como siempre, no logrará suficientes para ser opción de gobierno. Es fácil que pase esto. En realidad lo que está ocurriendo es un hartazgo social.  Quizás, pienso, los acampados y sus simpatizantes sean/seamos los tradicionales votantes indecisos que a última hora (aunque normalmente el subconsciente no engaña) nos decidamos por los de siempre o sean/seamos los votantes de opciones minoritarias que el sistema electoral hace siempre "polvo" con su configuración actual (una de la reivindicaciones del 15-M es precisamente el cambio de sistema electoral). Porque seamos sinceros, en estas manifestaciones no están ( o no parecen estar) los ciudadanos que sí van a las que defienden la "familia tradicional", los "pro-vida" o los respetables ciudadanos que llaman asesinos a todos los que no limpian conciencias en su orilla emocional e ideológica en las manifestaciones en apoyo de las víctimas del terrorismo.

Resultado final: que todo quedará igual o...peor. Sin embargo, aunque todo quede igual, por eso mismo, y con más motivo, se debería seguir acampados hasta que cuando llegue la "hora de la verdad" se pueda hablar de democracia sincera, real.  ¿Será posible o la cruda realidad nos despertará de este esperanzador sueño?

Gustavo A. Ordoño (21-05-2011)

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