Genocida Mladic, detenido presunto autor de masacre de Srebrenica




En el currículo histórico militar de este ex general serbio está presuntamente una de las peores masacres cometidas en Europa no ya en la guerra de los Balcanes de los años noventa, sino en toda la historia europea del siglo XX. La conocida tristemente como masacre de Srebrenica ocurrió en julio de 1995, supuso el genocidio de unos ocho mil hombres y adolescentes bosnios. Más de quince años después, Serbia intenta cerrar una de las páginas más oscuras de su historia reciente. Que ese cierre no sea una “vuelta de hoja” sin más, que sea un auténtico acto de conciencia valdrá a los serbios para integrarse en la Unión Europea con mayor legitimidad.

Manifestación en Belgrado en apoyo de Mladic

No va a ser fácil ese camino de integración en la primera fila de Europa. Según las autoridades de Belgrado, más de diez mil personas protestaron en el centro de la ciudad por la detención del general serbio-bosnio, Mladic. Su hijo, Darko Mladic, aprovechó la manifestación de apoyo para eximirle de toda culpa, según su testimonio el ex militar sólo ordenó la evacuación de mujeres y niños y el confinamiento de los posibles combatientes, “lo que se hiciera a espaldas de mi padre no es culpa suya”, dijo el vástago de Mladic.

Los hechos y las investigaciones demuestran lo contrario. El ex general está acusado de crímenes de guerra y genocidio por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), dependiente de La Haya. El gobierno serbio y sus fuerzas de seguridad se pusieron a buscarle para detenerlo y extraditarlo, conseguido ese objetivo ahora deben calmar los ánimos de parte de la población que tiene a Mladic por un héroe. La manifestación fue promovida por el derechista Partido Radical Serbio, que acusa al gobierno de estar traicionando los auténticos intereses nacionales.


Pasos en la buena dirección

Para otra gran parte de la población serbia y para la administración de Belgrado, los intereses serbios pasan por una demostración a Europa de su consolidación como democracia y un deseo de acelerar la integración económica y social en una Europa unida. El parlamento serbio en marzo de 2010 pidió disculpas oficiales por la masacre de Srebrenica, aunque nadando en esas aguas de una Serbia dividida fue una disculpa de cara a la galería europea, el hecho en sí no se calificó y condenó como genocidio.

A la diplomacia de la Unión Europea le pareció poca cosa ese gesto del gobierno socialdemócrata de Belgrado, por lo que éste redobló esfuerzos en la captura del genocida Mladic que han tenido el resultado conocido de su detención el pasado jueves 26 de mayo en la casa de su primo, en el norte de Serbia, lugar de escondite, según lo confesado, en varios años.

Masacre de Srebrenica y asedio de Sarajevo

En el historial trágico de este antiguo general serbo-bosnio está también el ser el instigador y planificador del largo y penoso asedio a la capital bosnia, Sarajevo. De los hechos más cruentos a los que deberá responder, destacan la matanza por motivos puramente étnicos (genocidio) de esos aproximadamente ocho mil varones bosnios y el bombardeo de plazas y mercados indiscriminado como objetivo militar sobre la principal ciudad de Bosnia.

Para más agravio de la memoria histórica europea, la ciudad de Srebrenica era un enclave protegido por la ONU, con unos 600 soldados holandeses mal armados y aprovisionados. Al refugiarse miles de bosnios huyendo de los combates del noreste del país en la ciudad, el general Mladic decidió cercar con sus tropas el lugar y comenzar una serie de bombardeos y tomas de puestos de control de las Naciones Unidas que sobrepasaron los límites de acción y de moral de la fuerza holandesa, cuyo comandante decidió negociar.

Supuesto acto diplomático, engaños y crímenes

En realidad Mladic pretendía un control absoluto de la región y por ello simuló un acto de buena voluntad, trayendo autocares el 12 de julio de 1995 a la zona para “deportar” a las mujeres y niños bosnios a lugares más seguros. Con la excusa de interrogarles sobre los movimientos y “crímenes” de los guerrilleros musulmanes bosnios, el líder serbio Ratko Mladic separó de esos refugiados a todos los hombres entre 12 (¡adolescentes!) y 77 años.

A la mañana siguiente comenzaron las masacres, los que consiguieron huir montes arriba fueron bombardeados concienzudamente, sembrando los bosques adyacentes de cadáveres. Sólo unos centenares de huidos lograron llegar a territorios controlados o por la ONU o por la milicia bosnia, fueron los primeros en testimoniar la masacre.

Mientras tanto, el comandante holandés había conseguido salir del asedio con sus hombres (y rescatar a una docena de soldados rehenes de los serbios) a cambio de la entrega del control de la zona al que luego se conocería como “carnicero de Srebrenica”.

Gustavo Adolfo Ordoño. Todos los Derechos. Publicado en Suite101 el 1 de junio 2011


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