¿Hay tipos malos en el Movimiento 15-M? Malas personas III



El otro día, cuando entraban los diputados catalanes a su Parlamento para iniciarse la votación de presupuestos, en el grupo de manifestantes que protestaban en la entrada por considerar que las medidas presupuestarias que se iban a aprobar eran más recortes sociales, hubo algunos que protagonizaron actos violentos. La protesta la apoyaba el movimiento 15-M, la plataforma “Democracia Real Ya”, y por eso toda la clase política y los medios de comunicación más afines a la derecha han aprovechado el incidente para difamar al movimiento cívico que lleva poco más de un mes en la escena pública.

¿Tipos malos en el 15-M? Fueron hechos violentos, eso es evidente. Lanzar objetos contundentes contra personas o rociarles con un spray de pintura son actitudes agresivas, fuera de toda protesta pacífica. Al instante, viendo lo que iba a ocurrir, los portavoces del 15-M condenaron esa violencia y se desmarcaron de esos actos. No se puede controlar a todo el mundo, a las voluntades de quienes acuden a una manifestación, además, eso debía ser trabajo de las fuerzas del orden, pues, valga la obviedad, deben ser ellas las que pongan orden o eviten que ese orden se desmorone por cualquier motivo.

Dicho esto, ¿pueden existir elementos radicales en un movimiento cívico y pacífico? Pues sería un contrasentido si los hubiese. Todo lo que propone y defiende el 15-M es de una seductora y justa afinidad con el buen pensamiento de cualquier persona con sentido común, cualquier ciudadano razonable. Además, el medio de transmitir esas posturas ha sido siempre el pacífico y eso le ha valido y servido para alcanzar el apoyo popular. Actos violentos sólo sería restar esa popularidad adquirida y “tirar piedras sobre el propio tejado”. Es por eso que esta “mancha” en su trayectoria ha sido tan aprovechada mediáticamente para equipar al movimiento con las acciones adjetivadas como “antisistema”, o peor aún, más difamante, calificadas de “kaleborroka”. 

Por mi experiencia personal, cuando paseé y me informé en el “Campamento de Sol” había gente con “apariencia” antisistema o antiglobal, pero la estética es una cosa y la ética otra, como bien dice el Gran Wyoming en el programa “Asuntos Propios” de RNE, aunque las dos palabras compartan raíces griegas. A los actos violentos de protesta en las reuniones del G-8, o de cualquier otro ente de poder internacional, se le ha puesto una "imagen" en los jóvenes con pañuelos palestinos o camisetas del Che, rastas y piercing. Bueno, a pesar de estar de acuerdo en lo que dice Wyoming sobre el quedarse en el significante y olvidar el significado o contenido, habría que disculpar en parte a “los informadores”. 

Vivimos en el mundo del icono, de la imagen. Pero no desde hace poco, con el cine, la televisión e Internet, qué va, desde que el ser humano pintó las paredes y techos de las cuevas, desde que talló huesos, está y vive en un mundo de símbolos con sus imágenes correspondientes. Más de 30.000 años de símbolos, banderas, escudos, estandartes, uniformes, modas… que han servido al ser humano para orientarse, identificarse y señalarse; pero también, y es lo importante, para comunicarse, para dar un mensaje. Lo que ocurre en la actualidad es que vivimos la “masificación de la imagen”. El mismo Wyoming, en su “encendida” oratoria de ese momento, incurre en la contradicción cuando para referirse o “dar mensaje” sobre los partidos de derecha habla del joven “pijo de mier… que viste con el polo de marca y los náuticos”. Es decir, para dar su mensaje enfrenta icono contra icono.

Es por eso que el “informador” puede tener algo de disculpa porque necesita fijar los elementos del mensaje, los símbolos. Como hasta ahora los violentos que protestan contra “el sistema” llevaban la “imagen” antes citada (con lo que supone de mensaje para ellos, con ciertos símbolos que hablan de su “lucha guerrillera”), el informador, ingenuamente y sin esfuerzo por verificarlo, asocia la violencia con este “grupo” estéticamente significado. Así, de un “plumazo icónico”, se posiciona a cada elemento del mensaje. En el caso del movimiento 15-M también se acabará por asignar una “imagen”, esperemos que no se simplifique al extremo; pues, en el mismo espíritu del movimiento está, debería dar cabida a todo lo heterogéneo, a las diferentes imágenes e ideologías, y señalar sólo su propósito de cambio, de deseo cívico de mejorar las cosas.


http://www.rtve.es/alacarta/audios/asuntos-propios/asuntos-propios-wyoming-cano-sobre-violencia-15m/1131340/

Comentarios

  1. Me ha gustado mucho la reflexión acerca de los iconos y la frase del Gran Wyoming: "... sobre el quedarse en el significante y olvidar el significado o contenido".
    La verdad es que tanto la gente de a pie como los periodistas de distinta índole se dejan llevar demasiado de las apariencias y no de lo que realmente (nos) quieren mostrar.
    En cuanto a lo del 15-M, demasiado periodista burro ya nos ha calificado (yo me incluyo en el movimiento) como que no hacemos nada por el pais y que no valen para nada y que debemos agachar la cabeza y adorar al próximo advenimiento de la derecha.

    Me ha encantado el artículo señor Gustavo Ordoño.

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  2. Gracias, Alberto...y no sabes lo que me alegra verte tan implicado en el movimiento ciudadano del 15-M, pues era de los pesimistas sobre la actitud de los jóvenes sobre el compromiso social...veo que me equivocaba.

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