El líder estudiantil Wuer Kaixi se dirige a la muchedumbre concentrada en la plaza de Tian’anmen (1989, fotógrafo: Manuel Vimenet)



  El líder habla, tiene su boca abierta y deben salir de ella palabras reclamando la atención de la muchedumbre o la aprobación de sus soflamas. Sin embargo, los oyentes que aparecen en la imagen muchos no le observan, parecen mirar a sus espaldas, donde debe continuar toda la escena y hay más oradores o se están produciendo novedades sobre la escena general. Levanta los brazos, como si echase a volar por encima de los asistentes que están sentados en el suelo de la plaza. Reclama atención, pone énfasis a su discurso con los brazos levantados y debajo de ellos vemos a varios fotógrafos, que por el ángulo de sus cámaras su figura de orador sí que parece acaparar toda la atención, está siendo fotografiado por todos los lados, formando un todo y parte de él.

  Las pancartas, las numerosas personas, dan muestra gráfica del gran interés que estas manifestaciones y reuniones de estudiantes generaron esos días. Las manifestaciones de 1989 comenzaron el 15 de abril, siete días después de la muerte de Hu Yaobang, un político reformista que había sido apartado del Gobierno en 1987 por sus ideas democratizadoras. Antes hubieron otras, que muchos estudiosos de la más conocida consideran claros precedentes. Estos antecedentes pueden remontarse a finales de 1986 y principios de 1987, cuando manifestaciones estudiantiles ya se habían producido por todo el país. En el trasfondo estaba la batalla política entre conservadores y reformistas en el partido comunista, un enfrentamiento generacional, eran las protestas estudiantiles síntoma de que la apertura económica consolidada a comienzos de esa década de los ochenta, con usos capitalistas en sus relaciones comerciales, traía aires de libertad política, de ideales democráticos, de esperanza en alcanzar el respeto a los derechos fundamentales del hombre.

  Wuer Kaixi ha sido noticia de una forma u otra después de tomada esta fotografía, marchó al exilio y terminó sus estudios en Harward, Estados Unidos; vive en Taiwan donde intenta también el fomento de los movimientos democráticos y la lucha contra la corrupción política. Recientemente, en octubre de 2010, representó al premio Nobel de la Paz de ese año, el disidente chino encarcelado Liu Xiaobo, en un encuentro previo de ganadores del premio en Hiroshima. En muchas ocasiones ha intentado algo ilógico, que la República Popular China le aprese, entregarse a las autoridades para revindicar con ese gesto el recuerdo de los acontecimientos que representa, totalmente ocultados y menospreciados por las autoridades comunistas; una forma de queja por negarse China a cualquier negociación con la disidencia política. Parece también ilógico pero el gobierno chino no le detiene, aunque siguiendo su lógica, de negación del movimiento de protestas, es obvio que no le detengan.

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