Anders B. Breivikv (Malas Personas V): El asesino. El enemigo público nº 1 ¿Seres humanos racionales?


Hasta ahora hemos hablado del mal o hemos intentado buscar la maldad como el que busca la belleza, de una forma tangencial, sin ir al grano, porque en el caso de la belleza es más placentero seguir dando rodeos y en el caso de la maldad resulta complejo enfrentarse a la cara de la encarnación del mal: el asesino. El mal existe porque hay malvados. Una perogrullada, pero no es razonamiento erróneo. Lo que ocurre es que si seguimos los argumentos hasta ahora expuestos: desviarse del buen camino, tipos malos y ángeles o demonios; podemos darle la vuelta a la camiseta y decir que habiendo maldad, teniendo el mal como realidad, alguien que no era malvado, cualquiera, puede hacer uso de la maldad y convertirse en malvado. Entramos en un qué fue antes, la gallina o el huevo, que dificulta la sencillez del anterior razonamiento: hay mal porque existen malvados.

  Desgraciadamente los recientes hechos de Noruega han puesto en primera fila al objeto de estudio de este Blog. Podemos afirmar que el terrorismo, un fenómeno actual, es una fuente de maldad o es un referente para establecer el mal. Se dan casos de terrorismo en todo el mundo (aunque los noruegos, ingenuamente, se considerasen ajenos) y universalmente es reconocido como uno de los peores “males” de la Humanidad. España tiene, lamentablemente (y no me importa llenar el texto de adverbios cuando se trata de quejarse), un historial en su pasado reciente sobre terrorismo que asustaría a las puritanas sociedades nórdicas si hiciesen una lectura pormenorizada del “cáncer” que ha padecido nuestra sociedad en ya más de medio siglo. Para colmo, al terrorismo “propio” (ETA), sumamos en 2004 el terrorismo de los grupos radicalizados integristas islámicos. Vamos, que el “mal” nos ha azotado sin compasión en los últimos 50 años.

¿Qué “narices” pasa en la mente de un terrorista para llegar a aceptar cómo útil para su causa la muerte de otro ser humano? ¡Caray con la preguntita! Apuntábamos al terrorismo como fenómeno actual y debemos hacerlo porque no nos valen análisis históricos que busquen una “historia del terrorismo” como elemento de lucha contra la tiranía. El terrorismo, el mal actual, que se produce en las sociedades desarrolladas debe analizarse como hecho asocial, como elemento perturbador. No nos vale recordar que hubo un terrorismo justo (¿?) que luchó en Francia, por ejemplo, contra la ocupación nazi; o cien años antes un terrorismo español que combatió al invasor francés de las tropas napoleónicas. El terrorismo es el mal al que se debe enfrentar el mundo y no está justificado por ninguna causa justa. Los actos terroristas cometidos por un estúpido egocéntrico como Anders Breivikv están justificados por su autor tras la tapadera de una ideología irracional, que quizás sólo haya sido el combustible, pero el motor de su horrenda acción estaría en su rechazo del otro, de su incapacidad de aceptar al otro, en su carácter asocial. Una actitud individualista, individualizada pero argumentada con la ideología del colectivo ultraderechista europeo.

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