Un estudiante herido (3 de junio de 1989, fotógrafo: Manuel Vimenet):



El testimonio directo del enviado especial de RTVE a la plaza de Tiananmen esos días, el periodista Juan Restrepo, nos cuenta que la tarde del día 3 de junio un muchacho llegó con la camisa ensangrentada, bien podría tratarse de la instantánea de esta tercera fotografía.

“La tarde del 3 de junio había una tensión diferente a otros días. Recuerdo que a media tarde llegó a la plaza un muchacho agitando una camisa ensangrentada y vociferando algo ininteligible para mí, sin traductor en aquel momento, pero que encendió los ánimos. Era obvio que después del mediodía del sábado, en algún incidente menor, se había derramado sangre…” relata Juan Restrepo en una entrevista realizada en junio del 2009, cuando se cumplía el 20º aniversario de los hechos. En esa entrevista el reportero de TVE también asegura que en la plaza no hubo ningún incidente sangriento, que las autoridades chinas parecieron poner un extremado cuidado en respetar un recinto con tanta carga simbólica, incluso “sagrada”, para la inmensa mayoría de los ciudadanos chinos.

El joven manchado de sangre enarbola un casco y señala al horizonte, como avisando del peligro que por allí se avecina; la imagen puede ser una muestra de lucha, de un altercado con un militar al que ha arrebatado su casco. Hay datos de comportamientos radicales de muchos de los estudiantes, de actitudes nada pacíficas que tuvieron respuestas contundentes. Esos actos hostiles no justifican la represión brutal, obviamente; existiendo, además, una clara desproporción de fuerzas entre manifestantes y militares. Sin embargo, a pesar de toda la “literatura” idealizada que surgió en la prensa de Occidente tras la noche del 4 de junio, en la plaza de Tiananmen no hubo víctimas, no hubo ninguna masacre, la violencia extrema, con tanques arrollando ciclistas, la represión y los muertos se dieron en las calles adyacentes y en las grandes avenidas de entrada a la ciudad.

Fue el triunfo del ala dura del partido comunista, el sector más conservador del partido temía en realidad un posicionamiento a favor de los líderes estudiantiles por parte de los sectores obreros de la capital, ese temor les hizo decidirse por la represión.

“La intervención de las tropas, en junio de 1989, provocó entre 600 y 1200 muertos, de los que apenas 39 fueron estudiantes (no hubo nada semejante a una masacre en la plaza de Tiananmen) y entre 6000 y 10000 heridos…” (“El mundo actual; Manual de Historia Universal”, de Javier Tusell)

Otras fuentes hablan de 3000 muertos, concretamente los archivos de la antigua URSS. La ONU se decanta por una cifra cercana a los 2000. Son muchas las imágenes de heridos llegando a hospitales y están las más cruentas de cadáveres con el cráneo reventado por el atropello de un carro blindado. ¿Suficiente testimonio para hablar de masacre brutal de miles de civiles? Suficiente es la fotografía que comentamos, la del joven del rostro de mirada desencajada cubierto de sangre que señala al futuro que ya es presente: el fin de las manifestaciones, de las huelgas de hambre, de las asambleas y de los discursos esperanzadores. El comienzo de la represión militar. 

Comentarios