Atentado en Sarajevo, 28 de junio de 1914: comienza el siglo XX. Atentado del 11-S: comienza el XXI

Para los historiadores ese día de junio de 1914 es el verdadero comienzo del siglo XX. El atentado perpetrado por el grupo terrorista nacionalista serbio "Mano Negra", llevado a cabo por su joven miembro (tenía 19 años), Gavrilo Princip, contra el archiduque Francisco Fernando, heredero del imperio austro-húngaro, colmaría con su gota un vaso lleno de tensiones bélicas, disputas diplomáticas y amenazas discretas o muy directas entre las potencias europeas. Resultado, estallaba la Primera Guerra Mundial.




Los principales magnicidios y atentados del siglo XX

Desde ese día, hasta el 11 de septiembre del 2001, la historia del siglo XX ha estado repleta de atentados y magnicidios que han dejado una huella dolorosa, incluso han podido cambiar su desarrollo. Si el ciudadano turco Al Agca hubiese logrado su objetivo en 1981 de asesinar al Papa, Juan Pablo II, la historia de los años ochenta, el final de la Guerra Fría, hubiese sido otra. Todos los analistas coinciden en señalar al Papa y su activa política exterior como una de las piezas fundamentales de la caída del bloque comunista.



En el caso de este atentado, las teorías conspirativas han tenido más crédito, al considerarse nada descabellado que los servicios secretos rusos quisieran hacer desaparecer a una figura tan influyente en los países satélites de la URSS, sobre todo en la Polonia del sindicato “Solidaridad” y tierra natal de Juan Pablo II. Retrocediendo mucho más, en la II Guerra Mundial, hubo varios intentos de magnicidio contra Hitler. Uno de ellos estuvo a punto de cambiar la Historia.

Operación Valquiria

Dentro de una estrategia mayor que contemplaba el golpe de estado contra la cúpula nazi, usando el plan de emergencia contra sublevaciones que el propio régimen había ideado, la conocida como “Operación Valquiria”, estaba el asesinato de Hitler. Descabezando al Tercer Reich su caída sería más fácil.

El intento resultó fallido, el coronel  von Stauffenberg colocó la bomba junto a una pata de la mesa de mapas demasiada gruesa, era el 20 de julio de 1944 en la “Guarida del Lobo”, cuartel general del Führer, y esa improvisada y maciza protección salvó a Hitler. De haber tenido éxito el atentado, muchos historiadores consideran que la guerra en Europa hubiese acabado mucho antes.

El asesinato de JFK

La palma de las teorías conspirativas se la lleva el magnicidio, esta vez con éxito, del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy. El detenido como autor y único culpable, Lee Harvey Oswald, tenía un pasado relacionado con la Unión Soviética y había militado en el efímero e insustancial Partido Comunista de los EEUU. Blanco y en botella, pensaron los investigadores. Se trataba de un perturbado antiamericano y pro soviético que había decidido acabar con el presidente “estrella” del país, con uno de los líderes de la nación que más estima tenía en el pueblo.



Si en Dallas el disparo o los disparos (dato que no queda claro y abre camino a más especulaciones) hubiesen errado su objetivo ese 22 de noviembre de 1963, el presidente J.F. Kennedy hubiese seguido al frente de su administración en un tiempo tan trascendental en el siglo XX como era ese; en tiempos de la Guerra Fría, en el inicio del movimiento por los derechos civiles (Martin Luther King) y en plena carrera por la conquista del Espacio (llegada del hombre a la Luna, que él prometió pero que no llegó a ver). Es evidente que con su carismática presencia y dirección la historia hubiese sido diferente.

El intento de asesinar a Ronald Reagan

También en 1981 se produce un magnicidio frustrado, el intento de asesinato del presidente norteamericano Ronald Reagan. Ocurrió en marzo, unos meses antes del atentado contra el Papa Juan Pablo II, cuando al salir de un hotel de Washington un individuo llamado John Hinckley Jr. le disparó seis tiros del calibre 22. En este caso las teorías conspirativas no prosperaron, enseguida se comprobó que el joven que intentó matarle sólo pretendía llamar la atención de la actriz Jodie Foster. Desde su detención está recluido en un psiquiátrico.


                        (Brutal atentado)

Tuvo fortuna y pudo seguir realizando su política exterior de “mano de hierro” y de potenciar el poderío militar de los USA y ser, junto a la premier británica Margaret Thatcher, el principal estadista de lo que se ha conocido como las décadas (ochenta y noventa) de la “edad de oro” del neoliberalismo.

Del asesinato de John Lennon al 11-S

El compositor de las canciones pacifistas más famosas de la historia, el británico John Lennon, fue tiroteado hasta la muerte en las cercanías del edificio Dakota donde vivía en Nueva York, era el 8 diciembre de 1980. Una de sus composiciones,”Imagine”, vivió durante décadas como bandera del pacifismo y del ideal de paz entre diferentes culturas. Fueron los años en los que un nuevo tipo de atentado, el terrorismo fundamentalista, cobraba protagonismo.



Curiosamente, ”Imagine”, vivió también la absurda censura los días posteriores al atentado de las Torres Gemelas, el radicalismo conservador e intolerante iba tomando auge en el país atacado, los USA, tierra de tradicional libertad y democracia, impidió que la melodía sonase en muchas radios y conciertos.

Acabado el siglo XX en el calendario aún no lo había hecho en el devenir histórico. Los meses del nuevo siglo transcurrían con los mismos parámetros: supremacía económica y militar de los EEUU, bienestar en las sociedades occidentales, grandes desigualdades en los países en desarrollo y en el llamado Tercer Mundo. De repente, algo fuera de toda previsión iba a marcar el inicio de una nueva era, los atentados contra EEUU el 11 de septiembre de 2001 suponían el comienzo del declive occidental, el protagonismo de las “potencias emergentes” y las bases para la actual gran crisis económica.

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