Gira del "Mal" por Iberoamérica, asesinato de un científico nuclear e infames marines haciendo barbaridades




Se nos acumula el trabajo. En este blog nos interesan las relaciones internacionales, también los actos de los hombres y mujeres que viven en sociedad y que tienen que ver con su “efecto de civilizar”. Toda acción humana civilizada tiene su motivación, cada sociedad lucha por desarrollarse, en el fondo, por sobrevivir. Los niveles de capacidad científica, de desarrollo económico y de bienestar social nos hablan del grado de civilización de esas sociedades. Sin embargo, en un mundo que tiende a la globalización, incluso de las formas de vida, solamente las diferencias culturales entre civilizaciones nos pueden ayudar a entender el cómo actúan las sociedades que las componen.

El presidente iraní Ahmadineyad es un líder del mundo islámico, es un dirigente de un país con un régimen fundado por unos fundamentalistas musulmanes, los ayatolás, es el mandatario de uno de los estados incluidos en el “eje del mal” por los gobiernos  de los EEUU; es todo eso y no lo es todo. Ahmadineyad se ha mostrado siempre como un político humilde, proviene de las clases más populares de Irán, y cuenta con apoyos sociales amplios, entre los iraníes menos formados, el ejército y los líderes religiosos. En cambio, la clase media, en su mayoría, le aborrece, le considera un “tirano”. Esta clase media era la que pilotaba el curso de cierto progreso y modernización en la sociedad iraní (un director de cine de esta clase media acaba de ganar el Globo de Oro a la mejor película extranjera).

Esta clase media podría estar ahora cerrando filas, como el resto de la sociedad iraní, con el “ultranacionalismo” que profesa el régimen. Puede que sea así porque no les quede más remedio. El empeño de Ahmadineyad por sacar adelante una industria nuclear, con más que probables y evidentes usos militares, le ha puesto a la casi totalidad de la comunidad internacional en contra y como suele ocurrir  cuando un ajeno se mete con lo propio el sentimiento nacionalista, de identidad, se “junta”, se apiña, sin importar las diferencias que se tengan con el “propio” de al lado.

En el viaje del “Mal” por Iberoamérica hemos visto que el populismo de Chávez ha servido de corifeo antiimperialista, que ha seguido el juego a Ahmadineyad con su habitual coreografía tan aguda y esperpéntica, por igual. ¡Qué para malos los yanquis! Unos tipos insensibles que no entienden que las plantas nucleares que han captado los satélites imperialistas en remotos desiertos, escondidas entre dunas y rocas, son para dar luz eléctrica a las casas y hospitales de los municipios iraníes… poblaciones, qué curioso, situadas a miles de kilómetros de esas civiles centrales nucleares.



Pero el viaje del malvado Ahmadineyad no ha servido de mucho, sólo para echarse unas sonrisas mediáticas ante las ocurrencias del presidente venezolano. No ha sido muy fructífero porque la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ya advirtió que cambiaría su política respecto a Irán, diciendo algo así que como mujer no le gustaba “relacionarse” con gente que trataba con maneras medievales a sus congéneres. Lula, su predecesor, había marcado relaciones preferentes a niveles comerciales con el petróleo iraní. Rousseff se desmarcó de esa línea y  Ahmadineyad no ha conseguido ningún sustancial acuerdo con la primera potencia económica (Brasil) de la zona.

Lo que podía haber estado motivado por una recuperación del espíritu del Movimiento de los Países No Alineados, que fue una tercera vía al mundo dividido en dos bloques en la Guerra Fría, un camino que criticaba el expansionismo ideológico, cultural y económico, tanto de EEUU como de la antigua URSS, con los (¡Aaaah! Suspiro nostálgico) carismáticos líderes tipo Nehru Jawaharlal, Indira Gandhi o el mismo (¿por qué no reconocerlo?) Fidel Castro; se nos ha quedado en un viaje de alguien acorralado, Ahmadineyad, en apuros de “reconocimiento internacional”, a la búsqueda de apoyos… que han sido morales, nada económicos.

Decíamos al comienzo del texto que todo acto humano tiene su motivación y nos lamentamos, unas líneas más arriba, que estas reuniones de los persas con los iberoamericanos no hayan servido para equilibrar el pulso del poder mundial, que sigue estando en manos exclusivamente norteamericanas y por ende, occidentales. Porque resulta igual de inquietante que esas supuestas plantas nucleares civiles de Irán, que la superpotencia mundial, EEUU, acepte el reto de “jugar” a la guerra fría y a la guerra sucia. Es tan evidente como que en plena calle de Teherán se atente mortalmente contra un científico nuclear… y van cinco. ¿Mucha casualidad, no? 


Científico nuclear iraní asesinado... 

Marines infames orinando...



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