Irán jugando a la Guerra Fría...



Las operaciones militares de Irán son una demostración de fuerza, a la antigua usanza, en la región del Golfo Pérsico. Ante las presiones diplomáticas de los organismos controladores del desarrollo nuclear, el gobierno de Teherán ha usado la exhibición de "músculo militar". El lanzamiento ayer de dos misiles de largo alcance desde buques de la armada quiere demostrar a Occidente que cuenta con tecnología militar que le permitiría alcanzar a Israel y otros objetivos posibles, como las bases norteamericanas en la zona, por ejemplo en Arabia Saudi. También se ha confirmado las pruebas desde vehículos terrestres del lanzamiento de misiles de medio y largo alcance.

Recordando a la Guerra Fría


Las maniobras navales en el estrecho de Ormuz vendrían a decirnos que Irán opta por el "discurso" desafiante, menospreciando la vía diplomática de la mesa de negociación y golpeándola con la fuerza del puño militar. La estrategia recuerda los modos de la Guerra Fría, cuando las potencias sacaban a la primera de cambio sus barcos y ejércitos a hacer ejercicios en las zonas de influencia en disputa. Irán con estas maniobras argumenta que no está dispuesta a recibir amenazas sobre la posibilidad que manejan los foros internacionales de bloquear su comercio marítimo.

Por el estrecho de Ormuz pasa casi el 50% del comercio mundial de crudo. La sola amenaza iraní de cerrar ese estrecho si recibe más presiones sobre su programa nuclear ha supuesto la inestabilidad de los mercados petroleros, con subidas del precio del crudo. Las mismas maniobras militares realizadas en Ormuz y el Golfo Pérsico han motivado la elevación de precios.

Misil Ghader y misil Nur


Los misiles probados son de tecnología cien por cien iraní, según las mismas fuentes de la Marina de Irán. Es probable que mantengan la base tecnológica de las armas de gran alcance que les facilitó la extinta URSS, pero en palabras del almirante Mahmud Musavi, subcomandante de la Marina iraní, los misiles han sido desarrollados por ingenieros "jóvenes de la industria nacional".

El Ghader es uno de los misiles probados con éxito y alcanza objetivos a más de 200 kilómetros de distancia; es decir, podría impactar contra bases israelíes y norteamericanas de la zona. El otro misil experimentado en las maniobras navales y terrestres de ayer y de hoy es el Nur (Luz), un arma de balística válida para mar-mar o tierra-mar. Estas pruebas forman parte de unas maniobras navales de la Armada iraní que el almirante Musavi ha denominado Velayat 90. En la región está la poderosa V Flota de los USA, con base en Bahréin, cuyo almirante ya ha advertido que no permitirá el bloqueo de tan estratégico estrecho de navegación.

Armas nucleares o desarrollo nuclear civil


El viejo debate entre Occidente y los dirigentes de Irán está en las sospechas, más que fundadas, de que el país que fue la antigua Persia está desarrollando tecnología nuclear para ser aplicada en bombas atómicas. Teherán niega una y mil veces que su programa nuclear esté desarrollándose con ese propósito. La versión oficial es que continuar desarrollando su industria nuclear es vital para el suministro de energía de consumo civil y en las investigaciones de medicina de sus científicos.

Los EEUU ya han pasado de las palabras a la acción y presionan a la Unión Europea para que les siga. Obama y su administación aprobó el pasado sábado una serie de sanciones contra las entidades financieras que negocien y traten acuerdos con el Banco Central de Irán, imposibilitando así las acciones de crédito para la compra y venta de crudo iraní. Los europeos están ahora estudiando secundar estas sanciones.

Pruebas de fuerza


En este tira y afloja entre Irán y Occidente, el primero ha optado por acrecentar la inseguridad e inestabilidad en la zona con sus maniobras militares; los segundos, Europa y EEUU, también han optado por aumentar el desasosiego en la región al no aflojar ni un centímetro el cinturón de sus presiones y sanciones contra el régimen de Teherán.

De esta forma, con misiles de largo alcance, que según los servicios de inteligencia occidentales podrían cargarse con armas atómicas, probados con éxito y con el aumento de sanciones a las importaciones de crudo iraní, la situación geopolítica en la zona seguirá en punto muerto, complicando llegar a una época de distensión.

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