Siria, ¿por fin?

 
   Medvéded (Rusia) y Bashar al-Assad (Siria) Fuente: www.kremlin.ru

En otra entrada hablaba de la imposibilidad de "injerencia" de Occidente en Siria, dando unas razones históricas y un análisis geopolítico básico. En esencia sigue siendo una visión correcta del conflicto. Sin embargo, la ya más que posibilidad real de que la rebelión social derive en guerra civil hace más necesario un estudio de la postura y de las acciones que Occidente está llevando a cabo. Se ha progresado mucho porque de unas simples condenas a los actos criminales del régimen de Damasco en los foros internacionales, hemos pasado a un bloqueo total económico, dando donde más duele a Siria: el comercio de petróleo. 

Pero seamos "realistas", como les gusta a los think tank neoliberales, y digamos que la esperanza de que estas acciones paren la sangría de Siria es muy difusa. Todo ha quedado en posturas diplomáticas de salón, cumpliendo cada potencia su papel. Occidente debe defender la libertad, derechos humanos y la democracia. Rusia y China deben preservar sus estados fuertes, en cierta forma autoritarios a la antigua, con sociedades civiles controladas y mermadas en libertades... vamos, lo que es Siria, de ahí que la defiendan a ultranza.

En el siguiente artículo se puede apreciar mejor este enfoque...

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