Cuestión de imagen: los cosacos, los griegos y los que no desean ser griegos



<< Cuestión de imagen. Esa frase se repite en muchas circunstancias de la vida. Cuando se traslada a la visión que de un país, nación o pueblo, tienen los otros países de él siempre aparece el elemento del pasado. En la historia de esa nación, aunque los hechos que hayan configurado los rasgos esenciales de la imagen que proyecta ocurrieran hace  miles de años, encontraríamos las líneas, los contornos y texturas de la figura que refleja al exterior. Basta pronunciar el nombre de ese pueblo a veces para crear, inmediatamente, la imagen que se tiene de él. Por ejemplo, los cosacos. Enseguida recreamos la imagen de unos jinetes tocados con un gorro de piel cúbico y unos grandes mostachos, con el pecho cruzado por unas bandoleras y gesto adusto, de fieros guerreros. Son estereotipos, sin duda; sin embargo con estas cuatro pinceladas se ha dado una imagen más que acertada de quién era y es el pueblo cosaco, un pueblo nómada de origen eslavo que acabó asentándose principalmente en Rusia y conocidos por su ferocidad en combate.

En el caso de España, dice Carmen Iglesias[1], no se empezó con buen pie. La Edad Moderna es época de grandes transformaciones en Europa a todos los niveles y es cuando España conformará la imagen más estereotipada que de ella se ha tenido y que, curiosamente, perdura hoy día en muchas facetas, quizás por la misma interiorización que sobre todo, desde el siglo XIX, los mismos españoles hicieron de ella. La imagen de arrogancia y prepotencia que otorgaba forjar un imperio, la imagen que predispuso a medio mundo en contra de España, que dio lugar al término de leyenda negra.

Las motivaciones o razones que llevaron a construir esta imagen tan crítica y negativa de lo español fueron políticas. Incluso los orígenes de esa visión crítica tienen una razón política. Es común considerar el origen y preludio de esta leyenda negra en el expansionismo aragonés y catalán por el Mediterráneo desde finales del siglo XIII con la toma de Sicilia[2] por Pedro III de Aragón. En toda Italia, y sobre todo en los dominios del Papado, el extranjero que venía a dominarles políticamente era visto como “español”, proveniente de la vieja Hispania, sin el distingo que en la península se hacía de las gentes de cada reino. >> [....]

Fragmento de la introducción de mi ensayo histórico: "¿Leyenda Negra o Leyenda Blanca? Las razones políticas de una imagen".

Texto inédito, pero bien calificado por el departamento de Historia Contemporánea de la UNED, que aprovecho para "promocionar", por si algún editor de publicación especializado cayese por este ombliblog... y también para seguir reflexionando sobre la importancia de la "imagen" de cada país en sus relaciones internacionales, pero, además, en su desarrollo y progreso social... seguir leyendo...


[1]Iglesias, Carmen (2008): No siempre lo peor es cierto. Barcelona. Círculo de Lectores. 55 pp.
[2] Pérez, Joseph (2009): La leyenda negra. Madrid. Gadir Editorial. 16-17 pp.
Fotografía: Cosacos zaporogos escribiendo una carta al Sultán Mehmed IV de Turquía; pintura de Ilya Repyn



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