Cumbre de Seúl 2012 sobre desarme nuclear


"Que ese invento -la bomba atómica- penda sobre los capitalistas como la espada de Damocles."

Jrushchov a los ingenieros nucleares soviéticos en julio de 1961.

Cincuenta años después, acabada la Guerra Fría, ya nadie se acuerda de las armas nucleares si no es por los ayatolás iraníes o por los anacrónicos estalinistas de Corea del Norte. Pues resulta, señora y caballero, que desayunan todos los días y que llevan a sus hijos (si los tienen) al colegio, que sobre nuestras cabezas pende aún la "espada atómica" empuñada por potencias amigas o colegas, o no tan amigas pero de buen rollo. Sí, damas y caballeros, los buenos de la película también tienen armas de destrucción masiva. ¿O es qué se piensa que el famoso escudo de misiles, la "guerra de las galaxias" de Reagan, había desaparecido sin más? ¿Es qué cree que los rusos han destruido hasta el último misil nuclear de largo alcance? Beba, beba, hinque el diente a su croisant y haga como que esto no va con usted. Bastante tenemos con el desempleo, la crisis económica, los financieros corruptos y avariciosos, los políticos ineptos... 

Y es verdad, seamos realistas, en una escala de miedos el perecer bajo una hecatombe nuclear estaría de los últimos puestos, igual que el miedo a ser víctimas de una invasión extraterrestre. El terrorismo internacional y las enfermedades incurables dan mucho más pavor, por poner un ejemplo. Así es complicado concienciar a la población de que existe un peligro real y verdadero con la vigencia del armamento atómico.

Si me apuras se ha comprobado más interés en el hipotético fin del mundo anunciado hace milenios por los mayas para este año 2012 que la posibilidad de que Irán les arroje una bomba atómica a los arrogantes judíos. Lo que ocurre es que si los israelitas responden a la locura, arrasarían por completo con el Oriente Medio. Ni el chiste fácil se podría hacer, ese de que solo nos queda medio oriente porque el otro medio nos lo hemos cargado. Resulta muy complicado creer en todo esto porque solemos tener sentido común. Vivir con la lógica a cuestas. Por eso la anodina cumbre de Seúl sobre seguridad nuclear que se clausuró el pasado 27 de marzo debió ser un ejercicio de ilógica, de irracionalidad controlada. Debíamos haber creído que la proliferación de armas nucleares es real y que siguen siendo tan letales como para eliminar de la faz de la Tierra todo vestigio de la especie humana... y más. Es probable que el mito de que solamente quedarían las cucarachas no sea cierto. Estamos hablando de más de 20.000 cabezas nucleares.

En fin, la declaración final de Seúl no es para tirar cohetes; demasiado tibia, sin ninguna resolución determinante. Algo sobre controlar los tratamientos del uranio y acerca de ampliar la seguridad en las instalaciones nucleares, para evitar "futuros sustos". Seguiremos desayunando. 







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