Kony, un tipo malo y el marketing publicitario...



Joseph Kony era para mí un desconocido. Lo reconozco. Por lo visto lo era (y sigue siendo) para mucha gente. Sin embargo una ONG norteamericana, tan desconocida como el criminal al que ahora denuncian a bombo y platillo, la organización Invisible Children (Niños Invisibles), ha difundido un vídeo, "Kony 2012", que ha dado la vuelta al mundo y lleva más de 60 millones de visitas.


El tipejo, un sanguinario delincuente especializado en el secuestro de menores para convertirlos en soldados, niños de la guerra, y en siervas a las niñas, o peor, en esclavas sexuales, se autoproclama líder del Ejército de Resistencia del Señor dentro del panorama de guerras civiles y conflictos étnicos de la región (Uganda, Sudán, R.D.Congo, República Centroafricana... ). Un "jefe" más de los grupos violentos y sin escrúpulos que campean sin ley amparados por las débiles estructuras estatales de los países africanos donde actúan. Una realidad compleja que esta desconocida ONG ha simplificado, como muchas veces hacen las organizaciones "solidarias" provenientes de EEUU, pintando el retrato de un "malvado", un tipo malo, y colocando carteles por todo el mundo con el reclamo de "Se busca. Recompensa $".

Las críticas contra esta "campaña de propaganda" humanitaria han llegado pronto de los especialistas en tratamiento de estos menores, ya que advierten del perjuicio psicológico que puede suponer mostrarles como víctimas sin criterio y sin cerebro en manos de un manipulador asesino de masas. El asunto es más complejo y debe llevarse, según estos expertos, hasta el terreno "individual", de salud mental, de cada joven o adulto que fue "niño soldado". La mejor respuesta y solución a ese tráfico de menores es "humanizar" a los que fueron niños de la guerra y esclavas, concienciarlos de que fueron víctima y parte de algo horrendo e inhumano, para que contribuyan en sus sociedades a no permitir la existencia de "malos" como Kony. Deben reintegrarse a la vida y a la sociedad como adultos responsables y no como víctimas estigmatizadas que solo nos sirvan para recordar que sigue perviviendo el horror y criminales como Joseph Kony.

Los apoyos han venido por parte de millones de internautas y de muchos famosos, a George Clooney le gustaría que un criminal de guerra acusado por el TPI (Tribunal Penal Internacional de La Haya) tenga el mismo nivel de fama que tiene él; dijo esta semana en su cuenta de Twitter. “Me parece justo”. Remarcó. Clooney es de los "buenos", un tipo bueno que cae bien. Sin embargo, poner a un asesino de masas, violador y secuestrador de menores, a su nivel de fama (prestigio) no es buena idea. En el mismo Departamento de Estado de los USA se han quejado de lo inoportuno del momento de esta singular campaña humanitaria (que curiosamente recauda millones vendiendo un "Kit contra Kony"); por lo visto un contingente combinado de soldados y agentes secretos, unos cien hombres, fue mandado por Obama en octubre pasado a la región para ver si capturaban al tipo malo. Es decir, que era conocido por los que le tenían que conocer para capturarle. Ahora se pone en peligro la operación.




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