Breivik, el terrorista "asesino de Noruega" se declara "no culpable"


Anders Breivik entró a la sala donde se celebra su juicio vestido de negro, un traje oscuro y corbata dorada que resaltan la palidez lechosa de su piel de ciudadano blanco del rico Norte. Sus rasgos “puros”, su mentón recio, los ojos azules como los de un ángel exterminador, sus cabellos rubios de príncipe azul y la sonrisa cínica de veterano de la SS ante una pila de cadáveres escuálidos paseando por Auschwitz una radiante mañana de primavera, hubiesen encandilado al mismísimo Führer, Adolf Hitler. 

Breivik en cuanto se vio libre de las esposas con las que le condujeron al tribunal saludó con un brazo extendido y el puño apretado. Un saludo de la ultraderecha de corte nazi cuando le prohibieron el tradicional saludo “imperial” faccioso, de brazo extendido y palma de la mano ídem, que popularizaron los fascistas italianos con Mussolini a la cabeza y que acogieron, de buen grado, para su puesta en escena los nazis de Alemania. 

Tras esta primera puesta en escena de este estúpido, loco y asesino, ultraderechista que se declara a sí mismo integrista cristiano (Cruzado contra el Islam y contra el marxismo ateo), el espectáculo continuó con las sonrisas crueles que ni llegan a ser de hiena, pues ese animal carroñero tiene esa mueca por su determinante naturaleza, durante la lectura por parte de la juez de los nombres de todos los asesinados por este defensor de la civilización noruega – occidental, por extensión, a su entender-. Las lágrimas que suelen acompañar al arrepentimiento, al suplicante pecador en busca de salvación, no aparecieron hasta que el tribunal que le juzga puso un vídeo donde Breivik nos explicaba con orgullo pseudointelectual de “catedrático del mal”, combinando teorías religiosas, políticas y filosóficas de las más peregrinas, su ideología de odio y muerte. El tipo se emocionó, será .... …. (Este hueco lo dejo libre para que en comentarios los lectores lo puedan completar a su gusto).

Finalmente, la puesta en escena terminó con una declaración delirante, donde la libertad de expresión dejó constancia de su valor (valor de valentía, porque a veces hay que leer/escuchar cada cosa). El señor Breivik se declaraba responsable de los asesinatos por los que le juzgaban, pero “no culpable”. Mató a casi 80 personas en defensa propia. Lo más increíble de todo este juicio es que el tribunal tiene pruebas psicológicas de que el tipo está cuerdo, tan cuerdo como usted o como yo, aunque los hechos son tan delirantes que contempla la posibilidad de condenarle a prisión por 20 años (sic) o mandarle a un centro psiquiátrico de por vida.

.-Fuente de la fotografía de Breivik:

The Sun:

.-Fuente de la foto de Hitler:

La Wikipedia:

Comentarios