Masacre de Tiananmen, aniversarios silenciados


La red social más utilizada de china, Sina Weido, ha sido bloqueada en las búsquedas relacionadas con los sucesos del 4 de junio de hace 23 años (25 hizo en 2014) en la plaza de Tiananmen. Los internautas se han encontrado:
"Web no disponible por cuestiones legales"

** Recordemos nuestra entrada del año pasado:

El testimonio directo del enviado especial de RTVE a la plaza de Tiananmen esos días, el periodista Juan Restrepo, nos cuenta que la tarde del día 3 de junio un joven llegó con la camisa ensangrentada a las inmediaciones de la plaza, habló asustado con los grupos de estudiantes protagonistas de la “sentada”en la plaza. Señalaba a las afueras, advirtiendo de que el ejército les empezaba a sitiar.

Tiananmen, lugar sagrado para todos


“La tarde del 3 de junio había una tensión diferente a otros días. Recuerdo que a media tarde llegó a la plaza un muchacho agitando una camisa ensangrentada y vociferando algo ininteligible para mí, sin traductor en aquel momento, pero que encendió los ánimos. Era obvio que después del mediodía del sábado, en algún incidente menor, se había derramado sangre…” relata Juan Restrepo en una entrevista realizada en junio del 2009, cuando se cumplía el 20º aniversario de los hechos.

En esa entrevista el reportero de TVE también asegura que en la plaza no hubo ningún incidente sangriento, que las autoridades chinas parecieron poner un extremado cuidado en respetar un recinto con tanta carga simbólica, incluso “sagrada”, para la inmensa mayoría de los ciudadanos chinos.

La plaza pone nombre al recuerdo


A pesar de toda la información, convertida en “literatura” idealizada de los luchadores por la democracia, que surgió en la prensa de Occidente tras la noche del 4 de junio, en la plaza de Tiananmen no hubo víctimas de esa lucha por las libertades, no hubo ninguna masacre, la violencia extrema, con tanques arrollando ciclistas, la represión y los muertos se dieron en las calles adyacentes y en las grandes avenidas de entrada a la ciudad; además, la mayoría fueron ciudadanos simpatizantes con los estudiantes.

La historia oficial manda al olvido el recuerdo de Tiananmen


De todas formas, la plaza y todo lo que ocurrió allí desde abril de 1989, con las asambleas de estudiantes, las protestas para conseguir más libertades y avances democráticos lideradas por los universitarios, se ahogan en el recuerdo sangriento de la represión comenzada entre el 3 y el 4 de junio.

El todopoderoso Estado chino, regido por el partido comunista, en estos más de veinte años trascurridos ha eliminado en China sistemáticamente toda huella, todo recuerdo, declaración y descripción sobre estos hechos. En sus servidores de Internet cualquier referencia ha sido suprimida, es notoria su batalla contra el “gran buscador”, Google, al que censuraba diariamente contenidos y que ha forzado al portal a cerrar sus servicios en la República Popular de China.

Días de esperanza que tuvieron al mundo en vilo


Hay datos de comportamientos radicales de muchos de los estudiantes, de actitudes nada pacíficas que tuvieron respuestas contundentes. Esos actos hostiles no justifican la represión brutal, obviamente; existiendo, además, una clara desproporción de fuerzas entre manifestantes y militares.

Fue el triunfo del ala dura del partido comunista, el sector más conservador del partido que temía en realidad un posicionamiento a favor de los líderes estudiantiles por parte de los sectores obreros de la capital, ese temor les hizo decidirse por la represión.

Se decide la represión, acaba la esperanza


Los historiadores precisan e intentan analizar los hechos, con los datos que obtienen o que logran obtener. “La intervención de las tropas, en junio de 1989, provocó entre 600 y 1.200 muertos, de los que apenas 39 fueron estudiantes (no hubo nada semejante a una masacre en la plaza de Tiananmen) y entre 6.000 y 1.000 heridos…” (“El mundo actual; Manual de Historia Universal”, de Javier Tusell).

La vaguedad de las cifras escandaliza cuando se ve desde el lado humano. Otras fuentes hablan de 3000 muertos, concretamente los archivos de la antigua URSS. La ONU se decanta por una cifra cercana a los 2000. Son muchas las imágenes de heridos llegando a hospitales y están las más cruentas de cadáveres con el cráneo reventado por el atropello de un carro blindado. ¿Suficiente testimonio para hablar de masacre brutal de miles de civiles?

Suficiente es la imagen de ese hombre enfrentado a los tanques a pecho descubierto, que logra detenerles, aunque no sabe que no ha sido su valentía lo que les detiene, se han parado porque ya estaban “saciados” y querían demostrar al mundo que no hubo masacre: misión cumplida, es el comienzo de la negación de los hechos, del olvido.

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