Mano negra


Supongo que todos hemos oído hablar alguna vez de una "mano negra". No me refiero al grupo musical francés fundado por Manu Chao. En castellano parece que usada de forma coloquial ha quedado como manera de expresar las aviesas intenciones, los manejos turbios en la sombra para conseguir unos fines u objetivos de una forma ilícita pero discreta. Es de paranoicos pero los retorcidos y malvados mercados de especulación financiera bien podían haberse calificado de "manos negras". Parecía que de nuevo el mundo que conocíamos (en España) se iba acabar este verano de golpe. Los titulares así lo anunciaban: "España al borde del abismo (económico)".

Cada vez éramos más los ingenuos que despertábamos y nos creíamos lo de las manos negras de especuladores que se estaban aprovechando de una prima de riesgo desbordada (sin justificación real) y de unos intereses por las nubes que les beneficiaba a la hora de comprar deuda española; si luego esa inversión en deuda me la devuelven con intereses "inflados", mejor que mejor. Estaba clara la jugada, la mano negra debía seguir dando la impresión de que todo estaba al borde del colapso para aprovecharse de lo caro que se estaban poniendo los préstamos a la moribunda economía española.

Ironías de la vida, a estas oscuras manos especuladoras les bastó una mano de tahúr, la desconcertante mano del BCE (Banco Central Europeo) que con solo el amago de un gran farol sobre la mesa de juego, fastidió el festín que las manos negras especuladoras se estaban dando con las subidas aceleradas de primas de riesgo (italiana y española) y de tipos de interés de las deudas en la zona euro. Ahora todo vuelve a la "tranquilidad estúpida" de los últimos tiempos, estúpida porque es una calma al borde de convertirse, cada día, en la "tormenta perfecta".

Mano negra, curiosamente, fue el nombre elegido por varias organizaciones de anarquistas libertarios. En España hubo una a finales del siglo XIX en Andalucía, pero los investigadores dudan de su veracidad y creen que fue un montaje de los gobiernos de Sagasta y Canovas para tener una justificación a la hora de reprimir duramente las revueltas campesinas de la región. La organización anarquista más famosa con el nombre de Mano Negra fue la ultranacionalista serbia que actuó en los Balcanes al inicio del siglo XX. Fue la organización que en verdad preparó el atentado contra Francisco Fernando de Austria en 1914 y que de "carambola" dio toda la gloria a un joven anodino, Princip, que está ligado a la historia desde entonces. 

El colaborador de Pax augusta, Luis Pérez Armiño, profundiza en la figura de Princip, ese joven que entró en la historia queriendo formar parte de una gran Mano Negra, ser un gran héroe nacional, alcanzar la gloria y que, como la vida misma, todo le resultó una mera especulación, fruto de su inmediato presente pues, sin   buscarlo,  la Historia se plantó ante sus narices...

Comentarios