Colombia, ¿camino de la paz?


El anuncio a toda la nación colombiana del presidente Juan Manuel Santos del inicio serio (lo de remarcar la seriedad es para diferenciarse de otros intentos fallidos) de negociaciones de paz con las FARC-EP debería ser, sin duda, una buena noticia. Estaría bien poder seguir en Pax augusta un proceso de pacificación de un conflicto inherente a la historia de América Latina. La esperanza está en la información que adelantaba la cadena TeleSur de que, incluso, las FARC-EP habrían firmado el inicio de un acuerdo de paz con el gobierno colombiano. ¡Firmado!, nada de esbozar o de declarar una intención de diálogo, sino que el propósito, según TeleSur, está en papel escrito. Por algo se empieza, los tratados de paz en la historia se formulaban con un apretón de manos de los jefes militares y un intercambio simbólico de buenas voluntades.

Sobre el papel, lo malo que había, es que también se detallaban las condiciones de la paz. En algunos casos, de la rendición de los vencidos.

¿Será la postura del gobierno colombiano del presidente Santos la de un vencedor? ¿Serán las FARC-EP unos arrogantes negociadores de una paz que nunca, en realidad, han buscado? Tantas interrogantes que se podrían abrir y aún no es más que un anuncio de un posible acuerdo de paz... Los presupuestos sociales y políticos por los que aboga la guerrilla colombiana están muy alejados de la realidad política de América Latina, por más que el ideario "libertario" los quiera revindicar con esa corriente tan enérgica del "Nuevo Socialismo del siglo XXI". Un país con gobierno marxista-leninista que diseñe una sociedad más justa e igualitaria ha dejado de ser hasta una utopía y más si se quiere imponer por el uso de la fuerza, aunque esta violencia sea justificada como respuesta a la "salvaje" represión capitalista-burguesa que, según las FARC, han empleado siempre los gobiernos colombianos.

Por eso, el primer escalón para subir la empinada escalera de la paz estará en delimitar los términos o las ideas de quién ha ganado y quién ha perdido. Quizás la idea más simple sería la mejor, nadie ha ganado y todos han perdido. Es una vieja premisa pacifista que vendría bien a la hora de concebir una firma de la paz definitiva. Desgraciadamente nunca se la hace caso, deteriorando con el paso del tiempo el acuerdo para vivir en paz pues rebrotarían los recelos de los supuestos vencedores sobre los supuestos vencidos, y viceversa. El acuerdo, además, ha tenido lugar en una significativa ciudad: La Habana; por todo lo que tiene Cuba de componente revolucionario y su capital como sitio del que salió Che Guevara para realizar su proyecto revolucionario panamericano; haciendo, si cabe, más histórico el pre acuerdo de paz.

Los peores mal pensados considerarán la actitud del presidente Santos una forma de entrar en la Historia por la puerta grande, una manera próspera de capitalizar prestigio y crédito político en su país y el resto de Latinoamérica; pero el deber de todo presidente elegido en democracia, sea del signo político que sea, es el de procurar el bienestar y la paz de su pueblo. Estas eran sus palabras el pasado mes de julio: "Colombia lo necesita y se lo merece después de tanta sangre que se ha derramado. ¿Se imagina nuestro país en paz?"

Es verdad. Es medio siglo de combates, de atentados, de secuestros, de muertes indiscriminadas. Que los más optimistas piensan que a las FARC-EP no les queda más remedio que negociar una paz "honrosa" porque están muy dañadas, casi derrotadas militar y policialmente, restando importancia a la voz de los "vencidos", pues que lo piensen... la cuestión es que mal o bien se piense, pero que se reflexione actuando para conseguir con el esfuerzo y la tolerancia de todos una verdadera Pax... 







Comentarios

  1. Colombia necesita resolver este problema que lleva medio siglo. Durante este tiempo, han cristalizado todo tipo de sórdidos intereses. El control de las fronteras absorbe millones de dólares que se podrían usar en otras cosas. Veo muy bien al Presidente Santos; hay que arriesgarse para hacer lo que está haciendo. Colombia es un país formidable que merece salir adelante. Conocí colombianos, y son gente que se destaca en todo lo que hace.

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    1. Merece la paz, claro está. Todo pueblo debe vivir en paz, sino nunca tendrá un completo desarrollo social, político, económico... esperemos que el presidente Santos se maneje bien y reciba todo el apoyo que necesita, del pueblo ya lo tiene... en fin, yo llegué a hacer gran amistad con un colombiano, Juan Carlos (no le gustaba que le dijera si le pusieron el nombre por el rey de España); le perdí la pista cuando se divorció (estaba casado con una española). Juan Carlos, si te pasas por el blog de puñetera casualidad, ¿Qué tal te va?, espero que bien, ¡un abrazo para toda Colombia!

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