Europa mordió la manzana del pecado



Este tema ha pasado de puntillas por la actualidad mundial, apenas comentado y analizado entre la prensa europea, no considerado como uno de los posibles orígenes de la actual crisis económica y política en el viejo continente. Nos referimos al coste y a las consecuencias que la reunificación alemana tuvo (y tiene) para el resto de Europa.

Cuando se ha humillado e insultado a la honorabilidad, honradez y dignidad de los griegos, portugueses, españoles e italianos desde Alemania con las criticas a las excesivas dependencias de estos europeos del Sur a las subvenciones, fondos y créditos de la Unión Europea, se olvidaba con descarada e indecente intencionalidad todas las ayudas que el “gran motor” de la economía europea había recibido (y sigue haciéndolo) del resto de países europeos para financiar y gestionar de la mejor forma posible la reunificación alemana desde 1989. Un reajuste y cohesión complicadísima, muy costosa y de imprevisibles consecuencias, considerando el punto de partida ruinoso de la antigua RDA (República Democrática Alemana; la Alemania comunista). Hablando “en plata”, los alemanes del Este han sido “los griegos” durante más de 20 años y nadie ha dicho nada…


En esta línea de reflexión se expresaba el periodista y analista alemán del Der Spiegel, Wolfgang Münchau, que hablando de las celebraciones y conmemoraciones del pasado 3 de octubre en su país, entorno a la reunificación y a la figura de su promotor principal, el “canciller de la unidad alemana”, Helmut Kohl, planteaba si la sociedad alemana y el mismo ex canciller eran conscientes también de que su reunificación “sembró el germen de la crisis europea actual”. Fue el pecado original, según titula su artículo.

La precipitada reunificación fue una “chapuza” en términos financieros y económicos y la República Federal que sí tenía mentalidad europeísta la tuvo que cambiar por una “cultura política” de potencia hegemónica. Es decir, ya no deseaba liderar el desarrollo económico y social de Europa, ahora quería solo su restitución como "gran nación" y actuar de “Tú a Tú” con las potencias de los antiguos bloques, Rusia y EEUU, comportándose como un “imperio” más. Los ciudadanos de la Alemania federal estaban hasta las narices de soportar los gastos de la reunificación alemana, por lo que la gota que colmó el vaso de su paciencia financiera apareció con los problemas económicos de los europeos del Sur tras el estallido de la crisis global y agravados por las diferentes coyunturas estructurales de cada economía; corrupción de las funciones públicas, estallidos burbujas inmobiliarias, bancos pésimamente gestionados…

Puedo entender a los ciudadanos alemanes provenientes del Oeste, aunque me gustaría que fuesen más autocríticos, empezando por los dirigentes que eligen. La señora Merkel proviene de la Alemania del Este, los políticos y gestores de esta zona no tenían mentalidad europeísta, solo pensaban en “salvar” y engrandecer Alemania con su reunificación… lo más rápidamente posible y a costa de lo que fuese. 

Comentarios

  1. Súmale a eso el impacto que pueda haber provocado el ingreso de otros países de Europa Oriental. ¿Hubo un estudio previo del tema o predominó la euforia europeísta?
    Aunque también parece haber muchas otras variables en juego.

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    1. Eso indico, que empieza a ser valorado como uno de los factores originarios de la crisis, pero no es el único ni, quizás, más determinante; eso sí, al igual que Alemania es el motor de la economía, creo que ha sido el MOTOR y chispa de arranque de toda esta profunda crisis... ajustar su anhelado deseo de RESTITUCIÓN NACIONAL nos ha costado a Europa el "federalismo" y la filosofía europeísta, que sí, que cuando cayó el Muro de Berlín sucumbió a una euforia y a una poca "reflexión" de cómo mejor hacer las cosas...

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