Cádiz, Cumbre Iberoamericana 2012; señalar con el dedo es de buena educación



Cuando era niño mis padres me educaron advirtiéndome que señalar a una persona con el dedo resultaba de muy mala educación. En el colegio también me lo dijeron, que nunca se debe señalar con el dedo índice cuando quieres referirte a alguien o deseas llamar la atención sobre esa persona. Así estuve adoctrinado, sin cuestionar a la autoridad, hasta que descubrí aún siendo un infante de apenas 8 años la estatua de Colón de mi ciudad. Me atrajo sobremanera la postura indicativa de ese señor, Almirante de la Mar Océana, que sin pudor señalaba hacia el oeste. ¡Tierra a la vista! Solía ser el sonido que acompañaba a esa imagen que a los ojos de un niño traía escenas de aventuras marineras.

Muchos años después ese señor que de manera tan maleducada señalaba, resultó ser un personaje clave para la historia de mi país (España) y la de otros muchos (para su pesar o no) al otro lado del Atlántico y que ahora se conoce como historia, vida y realidad de la Comunidad Iberoamericana. El “culebrón” hispano-ibérico-latinoamericano comenzó hace más de 500 años, en su formato internacional europeo-americano, aunque (obvia decirlo) cada productora, la indígena americana y la originaria europea, tenía sus capítulos particulares de historia, vida y realidad. Pero cosas del azar, porque por más que se haya escrito e investigado sobre los supuestos conocimientos previos de Colón sobre esa ‘Tierra Ignota’, lo más “romántico” es pensar que todo fue fruto de la casualidad y la “telenovela” iberoamericana arrancó fortuitamente; financiada por unos reyes católicos ibéricos y auspiciada por un marinero-mercenario genovés (yo me decanto por ese origen, pero los hay que le dan hasta orígenes extraterrestres). Tan fortuitos fueron los inicios, que hubo que ir escribiendo el guión de esta nueva realidad, vida e historia, día a día; con sus pasiones, conflictos, amores y odios, sus éxitos y sus fracasos.


Cristóbal Colón vuelve a señalar descaradamente hacia América en estos días. Lo hace desde Cádiz (España), en la XXII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Ahora lo debe hacer de forma educada, nada soberbia ni orgullosa. Está señalando al futuro de una comunidad que vuelve a estar más –el futuro-  al otro lado que nunca. Los europeos de Portugal y España deberían sentir con gran convicción que son americanos también. La diplomacia española, tanto la del anterior gobierno socialista como la actual del Partido Popular, ya está hablando de España como país iberoamericano. ¡Por fin! Se ha asimilado una realidad que era intangible, pero muy evidente. El eslogan de la cumbre es “Una relación renovada”, coincidiendo además con el bicentenario de la Constitución de Cádiz (1812).

Una relación que debe renovarse desde el respeto y la igualdad. Es evidente que América Latina es un océano de futuro para los dos castigados por la crisis países ibéricos. Portugal y España sufren los comienzos de lo que podría ser su “década perdida”, como ocurrió con las crisis financieras de Latinoamérica en la década de los noventa. Durante todas las Cumbres realizadas desde 1991 (Guadalajara, México), a pesar de los escépticos que las califican de “humo” diplomático”, se han abordado en comisiones y en instituciones creadas a posteriori, los asuntos sociales y económicos que afectan e interesan a esta gran superproducción en formato iberoamericano. De forma discreta, sin grandes efectos especiales, se ha avanzado en el guión de esta realidad, vida e historia.

La Cumbre se celebra en Cádiz (España) los próximos 16 y 17 de noviembre. Desde Pax augusta haremos nuestro particular seguimiento de este nuevo capítulo de la telenovela iberoamericana, que, es lógico, tiene sus luces y sus sombras. Seguiremos reflexionando y, de alguna forma, también informando.

Comentarios

  1. Estaré al pendiente de tus reflexiones sobre la cumbre, me interesará leerlas. Un abrazo

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