Cara y cruz de la Cumbre Iberoamericana 2012: "cara", Latinoamérica no da la espalda a la crisis europea



En la última entrada del blog reflexionaba sobre la “cruz” de la Cumbre Iberoamericana y de lo que no se quiso destacar como obvio: las notables ausencias y las diferentes predisposiciones de cada país a revitalizar estas Cumbres de Iberoamérica. Cada uno quedó “retratado” con sus discursos y con el nivel diplomático-político del miembro que mandaron a participar en la Cumbre.

México, el otro promotor de la idea de las Cumbres (aunque España por razones históricas haya tendido a liderarlas, se nos olvida que otro gran país, México, fue el que las propuso e ideó junto al gobierno español de Felipe González en 1991) se ha comportado como tal, como el inicial anfitrión que fue, enviando a su presidente. La “pega” es que es un mandatario saliente, Felipe Calderón, un presidente que se marcha de la escena política internacional y que deja paso a otro, el futuro presidente Peña nieto, que tiene en "debate" aún a la población mexicana, por cuestiones de transparencia electoral.

Su discurso fue de despedida, aunque resaltó una cuenta pendiente: la necesidad de que la Comunidad Iberoamericana apoye más a México en su lucha contra el narcotráfico y la violencia que genera. En el plano económico se mostró dispuesto a ejercer su presión como potencia emergente en el G-20, ayudando a España y Portugal en este sentido, y promover políticas de crecimiento contrarrestando esa línea imperante en Europa de recortar a toda costa el déficit presupuestario.


México y los otros países latinoamericanos pueden ahora dar “lecciones” a los europeos. Su crecimiento económico actual ha significado para ellos la llamada “década perdida” (años 90), que supuso severos recortes sobre la ciudadanía y sobre la financiación estatal. Vienen a decirnos; “compañeros, hermanos europeos, no caigan en el mismo error que nosotros”. Así lo indicaba la presidenta Dilma Rousseff de Brasil, la potencia latinoamericana que ha llegado a ser la 6ª economía mundial, cuando se refería a que "la austeridad tiene sus límites".


La presidenta Rousseff se mostró esperanzada de la capacidad de respuesta de los países ibéricos de la península para salir de la crisis, aunque confesó también su preocupación porque la prolongada recesión europea acabe afectando más gravemente a Latinoamérica. “Brasil viene defendiendo, no solo en el G20, que la consolidación fiscal exagerada y simultánea en todos los países no es la mejor respuesta a la crisis mundial, y puede incluso agravarla llevando a una mayor recesión”, indicó en su discurso Dilma Rousseff.



En su momento de bonanza económica, España, durante la mayor parte de vida de las Cumbres (22 años), fue el miembro que más aportaciones hacía a la cooperación y desarrollo económico en la comunidad iberoamericana; el ejemplo más significativo es que financia y soporta el 60% de los costes de la SEGIB (la Secretaría General Iberoamericana), así como que es el socio que más fondos administra a la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos). Sus problemas financieros ponen en peligro evidente la existencia de estos organismos y, en el fondo, del futuro de las próximas Cumbres. 

Afortunadamente, incluso de países con relaciones “enfriadas” (Argentina, Uruguay, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Cuba...) respecto a España, existe entre todos los Estados iberoamericanos la convicción de renovar alianzas, basadas en no dar la espalda a la ciudadanía y en hacer más efectivas estas Cumbres materializando y dando prioridad a los proyectos socioeconómicos acordados en ellas. 

Para que las ampulosas “Declaraciones finales” de la Cumbre no se las lleve el viento, se ha organizado una comisión que estudia la propuesta de convertir a la Cumbre Iberoamericana en bianual, coordinándola con las grandes Cumbres Internacionales de ambos espacios geopolíticos: las de la Unión Europea y las de MERCOSUR, UNASUR y la Comunidad de Estados Latino-Americanos y Caribeños (CELAC). De esta forma se evita solapar temas y se anima a los líderes mundiales a acudir a la Cumbre, al verla como una auténtica y efectiva plataforma política bien coordinada con sus intereses locales e internacionales.



Comentarios

  1. Hola Gustavo

    Muy buen post y comentarios muy interesantes. Bastante optimista la opinión sobre el presidente Calderón: acá su popularidad ha ido en picada y si bien muchos quieren que se vaya YA (que ocurrirá en cuestión de días), a la vez temen (tememos) la entrada del nuevo presidente, Peña Nieto.

    Yo he apoyado al actual presidente, ha tenido avances e iniciativas muy buenas (ampliación de autopistas, el llamado Seguro Popular, que es el acceso a TODA la población a servicios de salud, algo sumamente bueno, la continuación de la Ley de Transparencia, una economía estable y sana pese a la crisis internacional, tasa de desempleo también estable, que si bien -como suele ocurrir- no creó los empleos que todos habríamos querido, honestamente tampoco se puede decir que estemos tan mal, digan lo que digan otros y muchas cosas más), pero en contraparte algo que opacó todo lo anterior, es la lucha contra el narco: es un poco una batalla perdida en el sentido de que, como alguna vez dijo el poeta Javier Sicilia, los narcos perdieron todo su código "ético" y asesinan y aterrorizan a diestra y siniestra, además de que es un problema que viene desde décadas atrás y donde los gobiernos priístas o se hacían de la vista gorda o bien les dieron carta abierta (porque recibían dinero de ahí). Llega Calderón y ocurrió que se "alborotó el avispero": miles de muertos, poblaciones fantasma, tiroteos a plena luz del día en ciudades importantes del país, no solamente en poblaciones apartadas, redadas de los narcos (vehículos incendiados como en zona de guerra, carreteras obstruidas, casi apocalíptico), y bueno, sí es verdad que un alto porcentaje de esas muertes han sido de narcos o gente relacionada, pero es imposible dejar de lado el hecho de que una cifra importante ha sido de civiles inocentes. La gota que derramó el vaso fue cuando al comenzar a patrullar el ejército (que antes de esto parecían no hacer nada, salvo cuando había alguna contingencia climática como alguna inundación), primero se vio con recelo, después con confianza (daban seguridad), pero cuando ocurrieron los "errores" (gente inocente baleada por elementos del ejército porque los "confundieron")y los "daños colaterales", se vino la imagen de Calderón para abajo.

    (continúo en otro mensaje)

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  2. (Continúo)
    Llegan las elecciones y ¿sabes qué? Actualmente ya no se habla de fraude, de hecho los únicos movimientos que hubieron fueron los estudiantiles (Yo soy #132), lanzados a raíz de las campañas electorales y del repudio hacia Peña Nieto, y fue un movimiento excelente pero que ha terminado por diluirse debido a diferencias de opinión e ideológicas de sus simpatizantes. Bien, ocurrió que no hubo el tremendo movimiento post-electoral que se esperaba no tanto porque el candidato opositor (López Obrador) juró y perjuró que no haría marchas ni bloqueos, sino porque por un lado AMLO ya había perdido mucho poder y encanto político y por otra parte y para sorpresa de muchos (yo incluida) nos dimos cuenta de que efectivamente la mitad de la población votó por Peña Nieto. ¿Por qué? Por varias razones, pero algunas son porque hay quienes efectivamente extrañan al PRI (ya sabes, la nostalgia -desmemoriada- por los "tiempos mejores" de antaño), porque otros más dieron su voto de castigo al PAN (partido de Calderón) por "incumplimiento" de promesas y el manido tema del narco, y porque otros más (panistas, de hecho), no soportaron la idea de que AMLO quedara en el poder (no querían ni remotamente a un Chávez). Además de que sorprendentemente pareciera que los tres partidos principales hubieran llegado a un acuerdo digamos equitativo: PRI se queda con la silla presidencial (ojo, pero sin mayoría de representantes de su partido en la Cámara), PAN se queda en un digamos honroso segundo lugar tratando de reconstruirse y creando alianzas con el que ahora está en el poder, y el PRD rompe definitivamente con todo aquello que le ha creado mala imagen de conflictivos (AMLO y otros políticos que no les convenían y se han ido saliendo) y se comienza a conformar como un serio y maduro partido de izquierda, apostando ahora sí para arrasar con las siguientes elecciones presidenciales (tiene dos candidatos fuertes, serios, inteligentes, carismáticos y con gran trayectoria: Ebrard y Mancera).

    Creo entonces que dentro del pacto, Peña Nieto va a apegarse un tanto a la política panista de estos dos sexenios, porque no es un líder (de inteligencia mejor no hablamos) sino un carismático aprovechado (perdón por los eufemismos) y si bien "llevará agua a su molino", por fortuna no tiene el poder apabullante de los presidentes priístas de los 80s. Es bueno en el sentido de que se han ido construyendo alianzas y si como comentas sigue ese acercamiento con España (que honestamente nunca hemos estado demasiado lejos), va a ser un sexenio largo, pero no tan desesperanzador como pensaba. Veo las medidas tomadas en España y me doy cuenta de que, con todo, no estamos tan mal (aunque muchos de mis paisanos no quieran admitirlo, sí hay oportunidades, pero todo lo queremos como si fuera una sopa instantánea: barata, fácil de preparar aunque tenga cero valor nutricional).

    Buen post. Un abrazo.

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