Palestina, Año Cero

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Una familia de palestinos busca alojamiento en Belén. Primero acude al Hotel USA y allí le dicen que todo está ocupado; luego, una manzana más abajo, llama a la puerta de los apartahoteles Israel y ni siquiera le abren la puerta. La mujer lleva un niño en sus brazos que parece inerte, casi no respira, fatigada por el largo viaje tampoco se queja, solo sigue a su marido que a veces se detiene de golpe, sin avisar, quedándose los tres, hombre, mujer y bebé, como figuritas, pequeñas estatuas que miran al cielo buscando unas manos gigantes que les alce y coloque en algún lugar de Belén.

Ella logra leer a lo lejos de una avenida muy transitada de coches y personas el cartel de un ‘Gran Hotel’. Sugiere que se acerquen hasta allí, su esposo acepta, por probar no pasa nada, replica. Al llegar leen todo el letrero situado sobre el portal del establecimiento: ‘Gran Hotel Organización de Naciones Unidas’. En la recepción un hombre de rasgos asiáticos sonríe amistosamente. ¿Desean los señores habitación? La familia palestina suspira aliviada, quizás en este hotel sin estrellas y unas hojas de olivo (símbolo de la paz) en su escudo, encuentren alojamiento, un lugar en el mundo. El recepcionista baja la mirada y se pone a estudiar el libro de admisión, pasan largos minutos y así continua hasta que llega otro matrimonio, al que da una llave sin preguntar. La pareja de palestinos se impacienta, algo parecido a un sollozo comienza a oírse, el bebé se ha despertado.

_ ¿Disculpe señor, tenemos alojamiento?- la mujer palestina empleó su voz sosegada, dulce, dispuesta al diálogo, para hacer una pregunta que en el fondo encerraba gran angustia y que no quiso se notase.

_ Lo tengo que consultar con mis superiores...




El embajador de Palestina en Madrid, Musa Amer Odeh, confía en que esta tarde, hora de Nueva York, la ONU otorgue a su país el estatus de Estado observador asociado. Una fórmula un tanto simbólica, no efectiva, de considerar a los Territorios Palestinos un Estado con posibilidad de existir como tal y solicitar su ingreso de pleno en la Asamblea de las Naciones Unidas. El reconocido por la ONU, Estado de Israel y el miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, Estados Unidos, se niegan a otorgar esa condición a Palestina con el argumento de que no es la vía adecuada para acabar siendo un Estado formal y aceptado por la Comunidad Internacional, porque lo ven como un acto unilateral que se salta los Acuerdos de Oslo y el proceso de Paz...

No piensa así el embajador Amer Odeh y la delegación palestina en Nueva York, claro está; “nuestra causa comenzó en la ONU y allí volvemos para que se resuelva”, ha declarado el embajador de Palestina en Madrid a RTVE.es. De siempre la última (y la única) esperanza legítima de la causa palestina ha sido la ONU. Desde 1947 la razón internacional ha estado con ellos, el poder de facto y el peso político ha estado, aupado por EEUU, en cambio en Israel. El nuevo estatus de Palestina no es la admisión como Estado reconocido, pero le abre la puerta a instituciones que solo los socios pueden utilizar; como la Corte Penal Internacional (CPI), el principal “muro” en este proceso integrador de Palestina al concierto de Naciones Unidas.

Como Estado Observador, los palestinos podrían llevar a la CPI a Israel. Palestina estaría pensando en los territorios ocupados desde 1967 de forma indiscriminada por los israelitas, haciendo caso omiso a las resoluciones condenatorias de la ONU por esas ocupaciones, pero también podría desde ahora acusar a Israel de cualquier acto de este tipo como Estado ocupado frente a Estado invasor, ocupante. Los expertos jurídicos no ven tanta facilidad como creen los palestinos, según este criterio especialista, cualquier miembro del Consejo de Seguridad de la ONU puede vetar las comisiones de investigación que la Corte Penal intentase abrir contra Israel. EEUU ya ha advertido que lo haría.

España, como Francia, ha adelantado que votará a favor de la inclusión de Palestina (por coherencia histórica, ha dicho Margallo, ministro de Exteriores español) como Estado Observador en la ONU. Reino Unido se lo está pensando y eso ha molestado a los palestinos, que la ven aún como la antigua Metrópoli que “traicionó” los intereses árabes en Palestina. Al final, parece que el voto británico será afirmativo, aunque condicionado, precisamente, a que no “criminalicen” a Israel llenando las salas de la Corte Penal Internacional con querellas contra el gobierno israelí. En el resto de la “Europa grande”, destacadas potencias van a votar que No o se van a abstener, como Alemania (motor económico), Italia (cuna cultural) y Holanda (potencia mercantil).

Lo que demuestra, una vez más, la escasa capacidad europea de actuar unidos y con una postura común ante los grandes hechos internacionales. América Latina, por ejemplo, dará el Sí por unanimidad. El recepcionista de rasgos asiáticos amplió su sonrisa, “señores de Palestina, parece que me queda una habitación, pequeña y sin ventanas, pero acogedora”. La pareja de palestinos se miró, el niño había dejado de llorar. “Bueno, la aceptamos, pero avísenos si se queda libre alguna mejor”.


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