Victoria de Obama, brillante orador que vuelve a dar gas al globo multicolor de las ilusiones



¿Cómo pudo estar a punto de perder la reelección este orador tan carismático? Las encuestas no han acertado, como otras veces, sobre ese supuesto empate técnico que se podía dar y que hubiera repetido el caso de las elecciones del 2000 cuando Bush hijo ganó a Al Gore, el candidato demócrata, teniendo menos votos en el conjunto nacional, pero ganando por estrecho margen el Estado de Florida que le daba la presidencia de Estados Unidos. Al final, el presidente Obama ha tenido dos puntos de ventaja a nivel de votos electorales (de los Estados) y a nivel popular, de voto de la gente, más de dos millones sobre el candidato Romney, que parecía haber remontado hasta el punto de pensarse que la diferencia, otra vez, estaría en un centenar de votos.

Ese traspié del primer “cara a cara”, el debate televisivo, no ha hecho tanto daño como se dijo. Es verdad que fue una muestra del político apagado y gris por las circunstancias imponderables en el que Obama se había convertido desde la mitad de su mandato. La crisis económica, el desempleo que no se reducía y la batalla con el “poder oscuro” (los distintos y poderosos Lobby), habían desgastado el carisma del antiguo senador y minado su popularidad. Es el “escape de gas ilusionante” del que hablábamos en otra entrada del blog. Tanto había descendido el globo del Yes, We can que casi es Please, stop que el suelo está muy duro.


Pero todo es escuchar hablar a Barack Hussein Obama y volver a ascender, levitar en el etéreo espacio de la ilusión. Hay que reconocer que pone los “pelos de punta” la oratoria de Obama. Da igual que estés en las antípodas (geográficas y políticas) del discurso que está pronunciando, es indiferente que tu modo de vida no sea el “american way life”, da igual, escuchas a Obama y te emocionas. Es como oír a un personaje de las películas de Frank Capra en el momento culminante, en ese discurso del final de la película lleno de emotividad y humanidad, que podría resultar frívolo o ñoño, pero que es contundente y eficaz a la hora de hacerte sentir bien, feliz y animado por seguir vivo, por seguir luchando, sufriendo más o menos, viviendo, al fin y al cabo, los propios sueños y aquellos que, si no son muy osados, nos permiten soñar.

A Europa y al resto del mundo, quizás y en el fondo, les daba igual quién hubiera ganado. Ambos candidatos siguen inmersos en premisas muy locales. La gran superpotencia debe salir la primera y la más reforzada de una crisis financiera y de sistema (capitalismo) que, paradojas de la vida, se inició en sus entrañas; debe ser así para continuar siendo la primera potencia mundial. Las “amenazas” y los retos, a ojos estadounidenses, son incontables y por eso cualquier presidente elegido por el heterogéneo pueblo estadounidense debe dedicarse, en cuerpo y alma, a los asuntos y problemas locales. Por eso, el mundo exterior debe esperar. ¿No se han percatado lo poco que viaja Obama al extranjero? Aún siendo uno de los líderes mejor valorados, incluso se podría calificar de “cercano” por lo que sabe transmitir, en la esfera internacional, es uno de los presidentes que menos viaja y utiliza su carisma para reafirmar y mejorar la imagen de EEUU en el exterior.

En fin, Obama tendrá cuatro años más para demostrar “que podemos”. Esa frase tan simple resulta tan motivadora que es explicable su éxito, todo el mundo quiere poder, todo el mundo desea conseguirlo, todos queremos y podemos hacerlo. ¿Cómo y cuándo? No sé, esperemos que el globo no vuelva a perder gas y descender para que “Todos”, aunque él solo ha mencionado a EEUU, podamos conocer eso que ha prometido: “lo mejor está por venir...”

Comentarios

  1. La verdad, a mi me ha dejado fría, él o el otro. ¿Qué mas da? Son los mismos perros con distintos collares. Pero está bien que la gente se ilusione y crea en San Obama. Loado sea el Señor. Amén

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada