Venezuela, año I d. Ch (Chávez)


El caudillismo es la forma de gobierno elegida por muchos líderes, casi siempre surgidos del ámbito militar porque el significado de caudillo en castellano viene a decir como primera acepción aquel “hombre que, como cabeza, guía y manda la gente de guerra”. (RAE; marzo 2013) Es decir, lidera a gente de guerra, el caudillo es un jefe bélico, que encabeza una lucha (constante, cuando es una revolución o movimiento). El gobierno de los caudillos era el caudillismo, opción política muy del gusto de dictadores o líderes revolucionarios. En América Latina el término navega viento en popa, pues toda su historia del siglo XIX está protagonizada, en cierta forma, por caudillos. Sin embargo, como bien sabemos en España, no es un rasgo exclusivo y propiamente de Latinoamérica.

Chávez ha muerto. Muere el último caudillo, han titulado algunos medios. Se abre para Venezuela un proceso interno de inestabilidad política, pues a corto plazo el chavismo seguirá en el poder pero a la larga un modelo tan personalista no podrá vivir de las rentas de un carisma desaparecido. Para sus seguidores vivirá la obra de Chávez, basada en la revolución bolivariana, y con eso bastará; no obstante, la complejidad de ese proceso, tan ligado al presidente fallecido, puede hacer fracasar los intentos chavistas de perpetuarse en el poder. A Chávez, por su carisma y popularidad, se le perdonaba todo... pero, ¿a sus herederos también? Problemas como el grave desabastecimiento del consumo más básico, la elevada inflación, la inseguridad ciudadana y la alta criminalidad... colmarán la paciencia de los venezolanos que ahora no tendrán a un líder carismático al que perdonar esas deficiencias de gobierno.


Cara al exterior, por lo que compete a España por ejemplo, ambos países deben seguir en la línea de los sólidos lazos culturales, familiares e históricos para marcar la senda de las relaciones, puesto que llevarlas al terreno meramente político ha demostrado ser foco de tensión. Algo similar ocurrirá con el resto de Europa, si el chavismo opta por el pragmatismo (relaciones comerciales petroleras) conseguirá unas relaciones “normalizadas”. El tema de las relaciones con EEUU podría parecer mejorar tras haber desaparecido el líder antiimperialista por excelencia, aunque las declaraciones de la cúpula chavista en el orden de culpar de la muerte de Chávez a un complot de la superpotencia no ayudan mucho. Sería un error del chavismo convertir al presidente Chávez en un mito, en un caudillo mártir, asesinado por haberse enfrentado al “maléfico” imperio yanqui.

Sería una equivocación porque menospreciaría y colocaría en el plano del absurdo a parte de su obra que ha interesado y motivado a casi toda América Latina. Su proyecto ALBA (una unión patriótica, económica y diplomática de Latinoamérica) tuvo muchos pretendientes y adalides entre los mandatarios del Cono Sur (Cristina Fernández, Morales, Correa, Mújica...), siendo del gusto e interés de la opinión pública latinoamericana. El singular ‘socialismo bolivariano’ tiene un sincero propósito de desarrollo social igualitario, de progreso económico con un reparto más justo de las riquezas, una preocupación (muy populista) por las clases más desfavorecidas y las poblaciones más marginadas... que la oratoria de Chávez convertía en “mágicas” acciones de gobierno, pero que en la práctica pueden ser usadas como chantaje moral por el chavismo frente a la democracia y como excusa para obviar sus fracasos como gobernantes efectivos y eficaces.

Ya veremos, la crónica latinoamericana ahora se data como Año I d. Ch.

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