Día Mundial de la Tierra y los "conservadores"



Hay corrientes políticas conservadoras (Del lat. conservātor, -ōris) que en su afán de “dejar todo cómo está” – según sus criterios- y en su aversión a los cambios radicales o bruscos, niegan la evidencia. Por ser contrarios a los cambios lo son hasta de los producidos por la acción del hombre en la Naturaleza y en la Tierra. No, no es que ahora los partidos de derecha y conservadores se hayan hecho ecologistas (aunque el ecologismo es conservador, lógicamente; conservador del bienestar ecológico) y admitan el grave cambio climático o el deterioro que la actividad humana está provocando. Me refiero más bien a que como conservadores temen los cambios y siguen negando esas bruscas heridas en la Tierra.

La Tierra, por Dios, está como éste mismo nos la dejó tras sus 6 días de trabajo y uno de descanso.


La negación del cambio climático por causas humanas fue una corriente científica que por intereses creados (las industrias y compañías que le afectan directamente) se convirtió, pronto, en una corriente política e ideológica. Y no es que la hipótesis científica que niega el cambio climático sea descabellada; sigue, como toda hipótesis, una argumentación basada en pruebas, argumentos y razonamientos que la podrían demostrar. La cuestión es que su teoría contraria, la que demuestra la culpabilidad absoluta y mayor del hombre en los cambios terrestres y climáticos está más que refutada. Está sufrida.

La controversia llega al extremo de que se está poniendo en juego la forma de vida misma del ser humano. Desde que el hombre es hombre (¡siempre he querido escribir esta frase, queda tan académica!) su forma de subsistencia ha sido el expolio y explotación de los recursos de la Tierra. Criminalizar a las industrias petroleras o a las químicas, según esta lógica, sería como convertir en asesinos ecológicos a los millones de seres que en generaciones pasadas vivieron de la recolección, caza, deforestación y cultivo. Siguiendo el razonamiento, la actividad actual humana solamente ha aumentado el rango y potencial de explotación... ¿nada más?

Y nada menos. Los defensores de la teoría de negar el cambio climático como culpabilidad del hombre basan su argumentación en que, por ejemplo, el calentamiento global es algo registrado en otras eras de la Tierra, incluso antes de existir el hombre, por causas de ciclos solares o de alteraciones cíclicas terrestres, como la alternancia entre calentamientos y glaciaciones...  vale, pero esos ciclos eran modificados y cambiados por circunstancias que en exceso activas o que aumentando su actividad (como es el caso del ser humano) provocaban transformaciones, cambios bruscos. Como la mayor actividad volcánica y sísmica puede taponar los cielos con nubes, polvo y gases, ocultar el sol y provocar un enfriamiento generalizado. En la actualidad, señores y señoras negacionistas,  la mayor actividad registrada por los científicos es la emisión de CO2 (actividad humana) que provocan el ‘efecto invernadero’ y el calentamiento global.

Conclusión. El futuro o el no futuro de la Tierra está en manos de conservadores sean del tipo que sean. Los conservadores del medio ambiente y los conservadores de los privilegios de explotación económica de la Tierra. Madre Gea, ruega por nosotros...




Fuente de la fotografía NASA

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