El abuelo fue republicano


Existe una generación de españoles que ha nacido durante la democracia, a partir de 1978-79 que se instaura la Ley de leyes tan en entredicho ahora, la Constitución, pero que sin su aprobación España hubiera seguido siendo un Estado sin libertades. Son jóvenes que acaban de alcanzar la treintena o que apenas la superan y que sufren como nadie la crisis económica, el desempleo y el hastío político que cunde en la sociedad española. Por ser son también, si me apuras, la generación más desmemoriada de toda la historia española. Cuando abrían sus libros de Historia en el bachillerato aún se trataba el tema de la República con prejuicios y, sobre todo, con extrema ambigüedad.

Los padres de estos jóvenes son los nietos e hijos de los "vencedores" de la Guerra Civil, que para el régimen franquista eran todos los españoles sin excepción, hasta los de vergonzante pasado republicano, porque la paz lograda por las victoriosas 'tropas nacionales' era para todos los españoles y todos, por tanto, habían ganado con ello y eran los vencedores de esa paz social tan idílica en la propaganda del Régimen. Así que cuando muere el dictador y se da la transición democrática que hereda esa supuesta paz social, los hijos de esa época debían ya nacer sin recuerdos traumáticos de guerra y represión. ¿Para qué remover el pasado? Parecía ser la simplona pregunta generalizada, si estos jóvenes vivían y vivirían en el mejor de los mundos posibles por qué confundir su inocencia con memorias luctuosas.


Estas reflexiones vienen al hilo de una curiosidad; según una encuesta reciente de el diario El País, los ciudadanos menores de 34 años son los que peor nota le ponen al rey. Es un dato que no viene acompañado de la reflexión natural de que, entonces, la juventud española, mayoritariamente, se está volviendo republicana. Son esas generaciones desmemoriadas, que no han recibido de sus educadores, de la misma sociedad que les formó, una adecuada concienciación sobre el verdadero alcance de nuestra historia reciente, los que están poniendo en las encuestas al jefe del Estado la peor de las notas posibles.

A simple vista, las últimas "borbonadas" (acciones chocantes de Juan Carlos I de Borbón) han supuesto la mejor campaña pro republicana de todos los tiempos, desde el inicio de la democracia. Sin embargo, estos jóvenes que califican tan mal al monarca no tienen o no han recibido una cultura política lo suficientemente equilibrada para conocer y legitimar un cambio de sistema, a una República. El diario que ha publicado la encuesta es el de mayor influencia a nivel nacional, pero desde su fundación ha mostrado una línea editorial de apoyo a la monarquía. Esto quiere decir que tan sólo está recogiendo un criterio negativo de la opinión pública española hacia la institución monárquica, no supone (para alivio de la clase política española mayoritaria) el inicio de ninguna campaña republicana o de debate serio de cambio de Estado.

Una vez más la sociedad va por delante de los poderes fácticos, incluida la prensa. Estos jóvenes menores de 34 años no tienen referencias y vivencias directas de la Transición; por eso es más fácil para ellos poner notas negativas (al rey un -40) a raíz de valorar, tan sólo, los hechos deshonestos, las acciones torpes, los errores, los familiares encausados por corrupción... para ellos el rey "superhéroe" del 23-F salvador de la Democracia es, poco más, que un héroe de cómic, agua pasada que no mueve el molino del presente.

Sería licito que partidos de izquierda y republicanos acojan este malestar y razonen la posibilidad de un cambio de sistema; ¿por qué no? Sería lo justo, porque estos jóvenes, en su gran mayoría, no escucharon en sus casas eso de: "el abuelo fue republicano".











Comentarios