La fobia germana a la deuda y al déficit, un estigma histórico



Alemania ha tenido deudas de guerra con medio mundo hasta hace dos días. La gran derrotada en las dos guerras mundiales del siglo XX debía pagar las llamadas reparaciones de guerra y lo hizo, según sus estimaciones, hasta el último céntimo. Tan sólo hace tres años, en 2010, que terminó de pagar sus deudas de... ¡la Primera Guerra Mundial!

En octubre de 2010 celebraba su reunificación en 1990 y daba por finiquitada su deuda de la Gran Guerra al abonar unos intereses que se habían congelado en el Tratado de Londres de 1953, una cláusula que indicaba congelar el pago de los intereses generados entre 1945 a 1953 por esas deudas hasta que Alemania volviera ser un único Estado. Así que la República Federal siguió abonando su parte y esta deuda se asumió por todo el país desde 1990 a 2010. Para muchos alemanes, como reflejó la prensa del país, la I Guerra Mundial acabó 92 años después, en un octubre gris del 2010. Varias generaciones de germanos fueron “educados” en la “humillación” del Tratado de Versalles y en la sensación de estar en deuda con el resto de Europa de por vida.


Así que no es de extrañar la fobia germana por “las deudas”, el déficit y la inflación. En su imaginario nacional se asociará siempre la deuda con la sangría de las reparaciones de guerra y con los préstamos que debió asumir para cumplir con los pagos fijados en los tratados de paz que firmó como potencia vencida. Véase como muestra de ello la declaración que hacía a un diario alemán un camionero de Colonia:

"Yo aprendí de niño, me lo enseñó mi maestro en la escuela, que el Tratado de Versalles fue una humillación para Alemania, y hemos estado pagando hasta ahora, durante 92 años. Pero eso sí, somos muy amigos de los franceses..."  (recogido de El Mundo, 2-10-2010)

La ironía en las últimas palabras del camionero alemán son más lacerantes, si cabe, en este 9 de mayo, día de Europa, evidenciando las complicadas y tirantes relaciones franco-germanas durante todo el siglo XX y perdurando hasta nuestro siglo. Francia ha sido la potencia europea que más se ha beneficiado de estas “reparaciones” de guerra y ahora, irónicamente, Francia es el país que planta cara al dogmatismo de austeridad del gobierno alemán. Llegar a un acuerdo de políticas intermedias resulta muy complicado, sobre todo cuando una de las partes está psíquica y  moralmente traumatizada.

Como no existe un psicoanalista imparcial que ponga a los alemanes en el diván, entre otras cosas porque el trauma revive con facilidad y complica la terapia (Grecia tiene una propuesta de ley en su parlamento para reclamar la deuda impagada alemana de la II Guerra Mundial), lo más adecuado sería crear empatía en los alemanes, pedirles que hagan memoria... memoria histórica, como les sugería el historiador económico, Albert Ritschl en el prestigioso diario alemán Der Spiegel; donde les reprochaba esa falta de memoria histórica pues Alemania sería “el mayor deudor del siglo XX”.



*Fotografía: en la llamada hiperinflación en la República de Weimar, los barrenderos limpiaban las calles de los billetes que en "horas" ya no servían por su inutilidad monetaria. Derechos de imagen ya son de dominio público.

Comentarios