La televisión pública griega cerrada por decreto, el colmo de los recortes en Europa



La televisión pública griega está pendiente de su reapertura porque el Tribunal Supremo administrativo de Atenas ha considerado que el decreto de cierre emitido por el gobierno sobre la cadena televisiva pública no es de derecho. Sin embargo, sería sólo una reapertura limitada hasta que se constituyese otra emisora pública, que garantizase el servicio público de información. En suma, el cierre continua. El modelo establecido será aniquilado para confeccionar una “minicadena” de televisión, que llevará el título de pública pero que será gestionada por una empresa privada. ¿Les suena eso de algo?

El modelo de servicio público cuando llegan épocas de ‘vacas flacas’ se pone en entredicho. Da igual que las constituciones de todas las democracias del mundo garanticen derechos básicos que se deban administrar vía poderes públicos; da lo mismo, es una cuestión fácil de obviar por quienes tienen una mentalidad exclusivamente financiera y economicista de los asuntos sociales. En fin, la macroeconomía va mucho mejor echando a la calle a  unos 2.600 trabajadores públicos. Ahora bien, la microeconomía de esas personas no sé si irá mejor a partir de ese día.


Grecia y su economía, dolor de muelas de Europa. Grecia rescatada mil veces, Grecia que no sale del hoyo de la crisis económica. Grecia desmantelada, expuesta a los economicistas carroñeros. El colmo de los recortes en el gasto público ha llegado en forma de “apagón televisivo”. ¿Se imagina que un día encendiera su televisor y no apareciese La 1 de TVE? La imaginación de este hecho debe estar haciendo salivar a más de uno/a,  amantes del ajuste presupuestario, que consideran a la cadena pública española un máquina de generar deudas. Cuenta la leyenda que cuando las cosas se calculaban en pesetas esa deuda llegó a ser de ¡un billón!

Bueno, la clave parece estar en que esa lengua de glaciar permanente en forma de dinero adeudado y suspendido en la cima de todas las administraciones pase a manos diligentes y privadas. Como si fuese arte de magia se produce un inmediato deshielo en ese glaciar perenne. La hipocresía es del tamaño de una cordillera andina. En el caso de Grecia la ERT (Ente público de Radio Televisión) era, como casi todas las cadenas públicas, progubernamental y estaba llena de ineptos bien controlados, casos de corrupción y nepotismo; aunque reconociendo que, como en todas, también existen grandes profesionales. Si ha resultado “tan fácil” cerrarla ha sido porque era como quitarle la paga a un hijo adolescente díscolo y vago. Desde el ente público el gobierno griego, sumiso de la Troika europea, no recibía excesivas o cargantes críticas.

Los motivos del cierre no han tenido componentes relacionados con el control mediático, han ido por el camino fácil de una exigencia: “Hasta finales del verano necesitan despedir a 2.000 trabajadores públicos. La ERT tiene 2650 trabajadores. Los números cuadran”; cuenta al diario digital 20Minutos la corresponsal de la cadena pública ERT en Francia, Thomais Papaioannou.

El futuro, analiza esta periodista y trabajadora de ERT, de la televisión pública griega parece condenado a seguir igual que en el presente. Se da la paradoja de que los seis grandes grupos mediáticos, que podrían optar a crear la nueva “minitele” pública, son tan progubernamentales o más que la emisora pública. El ambiguo sistema de licencias de emisión obliga a las cadenas privadas a aceptar el chantaje de conseguir la licencia a cambio de no pronunciarse políticamente en contra del gobierno de turno.


En fin, como dice la colega griega, la clave y el trasfondo de todo esto es que no se debería perder el legítimo y justo valor que representa para un país tener una televisión pública... obviando en “lo que se ha convertido”.


Fuente de la fotografía: REUTERS a través de la  Cadena Ser

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