Egipto; agosto negro, agosto sangriento


Agosto es el mes de vacaciones por excelencia en el hemisferio norte, en Occidente sobre todo. El turismo es una industria que genera millones de euros y dólares en economías de países muy dependientes de este sector. Digamos que todos los países ribereños del Mediterráneo contabilizan un porcentaje elevado de su PIB gracias al Turismo (con mayúsculas). Egipto cuenta con un gran potencial, las milenarias pirámides y la esfinge batían récord todos los años en el balance de visitas. Este año convulso, donde agosto ha sido el inicio de una guerra civil, no será así. Según los operadores turísticos egipcios, hace semanas que no se ve un turista en El Cairo.

Los beneficiados que están recogiendo a esos posibles turistas que ya no van a Egipto han sido los países ibéricos. Portugal se está llevando la palma. Lisboa es la ciudad preferida en todas las encuestas europeas para visitar, con más encanto e interés turístico. La bella capital lusa tiene los precios más baratos de Europa y la relación calidad-precio es excelente en toda la red hotelera. Madrid y Barcelona la siguen de cerca en el ranking de ciudades europeas más visitadas, pero las urbes españolas tienen el inconveniente de ser muy caras, con precios ya de metrópolis. Estas líneas con tono positivo, de buena noticia para el sector turístico de la península, no debería hacer olvidar que no es mérito de una industria que llevaba años en constante renovación y con tendencia a la baja. Por desgracia, el mérito es de la inestabilidad social y de la gran violencia desatada en Egipto, que se ha sumado a la ya vivida en Grecia, Turquía (en menor mediada en ambos países) y, claro está, Siria y su entorno.


Las noticias de Egipto son decepcionantes, amargas para la paz mundial. Lo peor que podía ocurrir se ha convertido en hechos muy dolorosos para una sociedad civil que no termina de caminar hacia la democracia. Una sociedad dividida que ha decidido resolver sus diferencias de forma sangrienta. El papel del ejército no ha sido el de moderador o intermediario, esta vez ha sido el dedo que ha pulsado el gatillo que ha iniciado un conflicto civil. Europa y Estados Unidos han puesto en sus rostros diplomáticos la máscara de confusión, no de horror. Para la superpotencia, EEUU, el antiguo país de los faraones es crucial para sus intereses militares y económicos en la zona. Después de Israel es el país de la región donde más dinero invierte en apoyo militar y en influencias económicas. Quizás, de forma sencilla, eso explique la reacción estadounidense ambigua y sosa ante tamaño conflicto.

¿Europa y su reacción diplomática? Pues los “napoleones” franceses han sacado pecho recordando dónde comenzó el imperio de Bonaparte y recuperando la voz de condena europea frente a los cínicos comportamientos anglosajones (al Reino Unido en estos temas hay que alinearle con USA, no con Europa). Los españoles tienen bastante con mantener el pulso a la todopoderosa Royal Navy que le hace el juego al primer ministro gibraltareño, que nos ha salido un chuleta más arrogante que un hincha del Real Madrid de un barrio castizo, en el tradicional rifirrafe del verano sobre el asunto del Peñón, aunque este año la tensión ha subido varios grados más de lo habitual, desviando la atención que se debe a “otros asuntos”. Con toda probabilidad España, por alejarse de las posturas británicas reticentes a duras condenas al gobierno militar provisional egipcio, tomará la línea francesa condenatoria y crítica contra el Ejército egipcio en este asunto. Los alemanes, que nunca han podido tener “voz histórica” en la región, han asumido la línea perpleja y divagante de la Unión Europea.

Este lunes, 19 de agosto de 2013, tienen previsto reunirse los europeos (ya era hora) para dar una respuesta consensuada y “revisar” sus relaciones con Egipto. En realidad la divagación y demora prosigue, pues tan sólo se trata de una reunión de embajadores en Bruselas y en esta cita se espera fijar la posible fecha para el encuentro de los 28 ministros de Asuntos Exteriores de la UE (Unión Europea). En la mesa se discutirá sobre qué medidas tomar, si la línea propuesta por Francia de cancelar toda la ayuda que se concede a Egipto o la más comedida británica de revisar estas ayudas. Lo dicho, en Occidente en agosto hasta las decisiones importantes están de vacaciones.

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