El secuestrador y violador de Cleveland. Reapertura del estudio del mal


Con James Holmes, el asesino del cine de Colorado en Denver (EEUU), cerrábamos una lista de diez “Malas Personas”, demostrando lo fácil que es encontrar malvados o practicantes del mal en cualquier época. Dicho así suena todo muy doctrinal, incluso religioso, pero es que no queda más remedio que emplear un lenguaje (que no gusta a la intelectualidad progresista) espiritual, casi místico, para lograr acercarse a la oscura alma o identidad de estos personajes. El hacer mal a alguien, asesinarle, privarle de libertad, violentarle, debe contener una carga moral, una significación ética que sitúe a estas acciones dentro de la malicia. No siempre, por ejemplo, la privación de libertad ha sido considerada como “mal”. La esclavitud o semiesclavitud era de derecho en muchas culturas, hasta hace dos días.

Retomamos en Pax augusta el apartado de “Estudio del Mal” con un personaje que fue noticia de impacto en todo el mundo, por su gran contenido de malicia. Ariel Castro, un estadounidense de origen hispano, construyó un infierno en vida durante más de una década para tres mujeres jóvenes, a las que torturó, violó y maltrató sistemáticamente. Los pormenores de sus atrocidades resultan tan inhumanos que parecen obra de un demonio. De nuevo surgen palabras religiosas para intentar describir lo indescriptible. Demonio, infierno; ese último término empleó Michelle Knight, la joven que más tiempo sufrió las vejaciones del ‘Monstruo de Cleveland’. “He pasado 11 años en el infierno, pero ahora comienza el tuyo”.


Detalles como el mantener encerradas a las tres chicas durante todo un fin de semana en su furgoneta porque tenía visitas que se quedaron a dormir en la casa, hablan de la incredulidad que genera toda esta pesadilla. ¿Cómo pudieron estar secuestradas conviviendo con toda una barriada? De este crimen tan espantoso a Pax augusta, blog interesado en la civilización y actitud social del hombre, le preocupa otro detalle que imagino no se les habrá pasado por alto. ¡¿Tan fácil es secuestrar, torturar y violar a tres personas en tu propio domicilio?! Una casa la del ‘diablo Ariel’, como se veía en las fotos y en la televisión, adosada a otras, próxima a otras viviendas, era una casa sin más y sin menos... resultaba ser un verdadero campo de concentración.

¿El celo en la intimidad? ¿La ausencia de auténtica vecindad en las ciudades? Podrían ser preguntas que darían respuestas razonables. Pero para desquiciar aún más a la lógica, el sujeto criminal era un tipo de gran actividad social. Por todo ello creo que lo más significativo del juicio y del enjuiciamiento a este ser vil, ha sido el derribo de su casa. Un detalle que me pareció más que simbólico, en el orden de destruir ‘espacios de la memoria’, como cuando se destruyen monumentos que recordaban hechos viles del pasado. Pienso que para las tres jóvenes (Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesus), el conocer que ese infierno de paredes y tejado, la casa de Ariel Castro, ha sido destruido, derribada, fue más reconfortante para sus conciencias que la cadena perpetua a la que le han sentenciado.


Fuente de la imagen: de Agencia AP a través de http://www.notitarde.com/Internacional/Demuelen-casa-del-secuestrador-y-violador-de-Cleveland-Fotos/2013/08/07/230732#!prettyPhoto

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