Cataluña, Escocia y un referéndum...


Rescato de mis artículos de prensa digital una noticia publicada sobre el más que posible referéndum en Escocia sobre su independencia o no del Reino Unido. Lo hago para que se aprecie la distinta forma y el diferente desarrollo que esa posibilidad tiene en nuestro país, España, respecto a Cataluña y su deseo de convocar una consulta sobre la segregación del Estado español.


La mayoría absoluta que ha obtenido el Partido Nacional Escocés en la cámara de Escocia le daba toda la legitimidad y fortaleza política para plantear el referéndum de independencia que había prometido en su programa electoral. Londres no discute esa potestad. Sin embargo, la veterana diplomacia británica sabe jugar bien sus bazas. Todos los sondeos, incluidos los realizados por los nacionalistas escoceses, dan pocas, casi nulas, posibilidades al proceso de independencia en estos momentos. Al ser un referéndum vinculante el resultado “iría a misa”, sería definitivo.

Referéndum vinculante

La estrategia del gobierno de Londres pasa por lograr que el referéndum sobre la independencia de Escocia se celebre en menos de un año. La promesa electoral del Partido Nacional Escocés (SNP) se podría cumplir porque Londres “transferirá” el poder de convocar la consulta popular de forma excepcional, dada la mayoría absoluta del SNP. Cameron quiere la consulta cuanto antes para zanjar el asunto, al ser vinculante el resultado “obligaría” a las dos partes, británica y escocesa, a asumir la realidad que saliese de las urnas.

Hoy por hoy esa realidad es que la mayoría de los escoceses quiere seguir formando parte de la corona británica, seguir siendo un país donde ondeé la Unión Jack. Además, el premier británico ha dejado claro que la consulta sería un “Sí o un No”. No deja opción al deseo nacionalista de proponer una tercera pregunta: seguir vinculados en defensa y en política exterior pero totalmente independientes en economía. La llamada "tercera vía" no es más que un ganar tiempo por parte de los independentistas usando la baza de la economía escocesa. Argumentan que deben tener todos los poderes y medios para, por ejemplo, crear más empleo, más riqueza en la región.

Independencia económica

El ministro principal escocés, Alex Salmond, ha batallado la cuestión económica como pieza clave del referéndum. En el partido nacionalista son conscientes de que la independencia económica de Gran Bretaña sería la mejor baza para ir consiguiendo el número de partidarios suficientes para una independencia absoluta. Es por lo que proponen una tercera cuestión en la consulta que Londres quiere hacer a todo o nada.

El prestigioso diario The Guardian destaca en sus recientes informaciones sobre el asunto que todas las encuestas de opinión realizadas dan tan solo una minoría a favor de la independencia escocesa, aunque advierte de la tendencia al aumento del apoyo a las tesis independentistas. Esa realidad es la que David Cameron quiere “vincular” a los parlamentos y a la opinión pública. Salmond, en cambio, pide más tiempo para demostrar que a Escocia le iría mejor económicamente si estuviese fuera del Reino Unido.

Disputa por las fechas de la convocatoria

David Cameron cree que toda esta incertidumbre sobre la posibilidad de la independencia escocesa, propiciada desde que ganó las elecciones por mayoría absoluta el SNP la pasada primavera, está perjudicando seriamente a la economía del Reino Unido, por lo que apremia para que se celebre el referéndum en menos de 18 meses. La decisión de celebrar el referéndum en otras fechas sería vista desde Westminister como una consulta aprobada unilateralmente, vetando su celebración en la Cámara de los Comunes.

Ambas naciones están unidas en el estado británico desde Acta de Unión del año 1707. Para los nacionalistas escoceses trescientos años de lucha por la independencia no son suficientes. Los dirigentes escoceses, dirigidos por Salmond, quieren más tiempo, desean que la consulta se haga a mediados o finales de 2014, coincidiendo con el 700º aniversario de una batalla ganada a los ingleses, la Batalla de Bannockburn, aunque es solo un motivo simbólico, la razón principal es que se necesitan más años para preparar a la opinión pública escocesa y poder dar ese trascendental paso: la independencia escocesa del Reino Unido.


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