No a la Olimpiadas en Madrid 2020 y nuevas posibilidades de hacer turismo en Madrid

Entre acabar toda la familia olímpica con tres brazos y dos cabezas por culpa de la radioactividad de Fukushima cerca de Tokio, y competir en las instalaciones robadas al bienestar y el progreso de un país en bancarrota, el COI (Comité Olímpico Internacional) ha preferido lo primero. ¿Y nos extraña? Parece que sí, seríamos falsos si no reconociéramos que nos extrañó que Madrid fuese eliminada en la primera votación. Al menos haber llegado a la final hubiese mitigado el shock  de tan ¿decepcionante? noticia.

La verdad, esta mala o buena noticia, según se mire, no debería serlo. Que a Madrid no le den unas olimpíadas por tercera vez consecutiva es muy razonable, sobre todo visto desde el exterior, desde “fuera”. Tiene su lógica cuando la percepción de la tan traída “Marca España” es negativa, se relaciona con un país arrasado por el desempleo y con su sistema financiero salvado con dinero público español y con fondos (también públicos) europeos, cuando se identifica con un régimen político donde las más altas instancias se codean con la corrupción; todo ello verdad, una realidad palpable a pesar de todas las acciones publicistas para maquillarla que realizan los medios informativos afines al gobierno y aún así, a los españoles, nos extraña que Madrid no tenga las Olimpíadas del 2020.


Ya lo he contado en otras ocasiones, el editor y autor de la mayoría de los textos de este blog es periodista e historiador, pero se gana la vida principalmente como ejecutivo de cuentas, relaciones públicas y comercial; funciones todas (prensa e investigación histórica, también) que requieren estar en la calle y en contacto con la gente; además, vivo a 10 minutos andando de la Puerta del Sol y muchas jornadas de diario debo pasar por allí. No sé qué paseo les dieron a los miembros del COI por Madrid, pero hace ya meses, años, que el centro histórico de la capital española se ha convertido en un tour de “turismo social”; se podría realizar una visita turística política y social aprovechando esta nueva faceta cultural de la Villa y Corte. No exagero ni me invento nada, las fotos que acompañan al texto están hechas hoy mismo.

Una de ellas corresponden al “mini campamento” que un colectivo de cubanos ha plantado frente al Palacio de Santa Cruz, Ministerio de Asuntos Exteriores, un bello edificio del Renacimiento tardío madrileño (estilo Herreriano, como El Escorial) que seguro, por su proximidad a la Plaza Mayor, es visitado y fotografiado por turistas. Los cubanos son exiliados con estatus de refugiados políticos, que reclaman a la Administración española las ayudas que se prometieron para instalarse en España, reconocimiento de títulos y un puesto de trabajo. La estampa es un grito reivindicativo frente a un edificio lleno de simbolismo en nuestras relaciones con América Latina. Más que nada por ser mandado construir como cárcel por uno de los últimos Austrias y convertido en palacio por el primer Borbón. La “Marca España” tiene mala cara hasta en las narices de su diplomacia.


Las otras dos serían más significativas de por qué Madrid, España, no debía organizar y no se merecía unos Juegos Olímpicos. Un ciudadano protesta bajo la esbelta estatua ecuestre de Felipe III de las Españas, situada en el centro justo de la hermosa Plaza Mayor de Madrid. Se ha montado un pequeño campamento también y ha iniciado una huelga de hambre, pues el Ayuntamiento de la Villa y Corte le niega los permisos de su negocio de hostelería, una bar-pub en el barrio de la Latina, céntrico y anexo a la plaza; y, encima, le multa por abrir sin ellos. Un asunto personal, quizás, una lucha individual, pero no ajena a la situación precaria de crisis, que obliga a muchos comercios y negocios a cerrar, ante la subida de impuestos municipales y normas más severas.


Hacernos responsables y gestores de algo tan importante para el prestigio e imagen de un país, como son los Juegos Olímpicos, supone primero desmaquillarse, quitarnos esos empolvados falsos rostros cortesanos y mostrar la cara limpia y regenerada de verdad, demostrando que nos ocupamos de lo importante y necesario. Así el centro de Madrid volverá al tradicional turismo de estatuas del pasado y bella arquitectura. 


*Todas las imágenes son fotografías hechas por el autor en septiembre 2013.

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