"Rasguemos la bandera española", el primer film de propaganda bélica se hizo contra España

Imagen: acceso libre Google: Soldados españoles izan su bandera tras reconquistar el islote de Peregil (Ceuta, España)


El empleo de símbolos nacionales, como las banderas, insignias de patrias o comunidades, es un recurso también beligerante. Como estamos viendo en el contencioso de Gibraltar, una pelea de banderas rojas y gualdas contra la Union Jack enarboladas por personas a cada lado de las costas... El siguiente artículo cuenta la historia de la primera película de propaganda bélica, teniendo a la bandera española como protagonista y siendo curiosas las coincidencias con las actuales campañas publicistas de los medios conservadores para que EEUU intervenga en Siria o de nuevo en Irak.


Cuba, finales del siglo XIX. El famoso caso del "Maine" en la prensa no fue el único acto de propaganda bélica a favor de que EEUU interviniese en la guerra de independencia cubana. El buque norteamericano, según Washington, fue hundido en un acto de “terrorismo” por unos exaltados españoles que no veían con agrado la presencia del acorazado en el puerto de la Habana. Un barril de vino escondía la mortífera carga de pólvora, las autoridades españolas, tras una investigación, determinan que las causas del hundimiento ha sido un incendio accidental en una de sus carboneras.

La guerra se declara en los periódicos


Dan igual las disculpas y las investigaciones españolas, el gobierno de los EEUU ha decidido declarar la guerra a la decadente nación que aún mantiene colonias a las puertas de sus costas. Para ello ha preparado a conciencia a su opinión pública. La guerra hispano-norteamericana es considerada como el inicio del uso de la comunicación como propaganda bélica.

El magnate Hearst, dueño del Diario de Nueva York, fue uno de los promotores de la guerra. El sensacionalismo de sus informaciones llegó a extremos delirantes, las historias inventadas hablaban de un “arma secreta” española que habría hundido al “Maine” y amenazaba las tranquilas playas de Florida.

La propaganda funciona


Titulares como: “Los soldados españoles tienen la misma costumbre que sus toreros. Cortan las orejas de los soldados enemigos y se las guardan como trofeo"; han funcionado a la perfección. Aunque el ejército español constituye en la isla uno de los primeros esbozos de los nefastos campos de concentración para enemigos, la descripción de sanguinarios mutiladores era falsa. Sin embargo, en marzo de 1898 ya hay 200.000 voluntarios estadounidenses para alistarse. Se tiene que evitar que las mujeres y niños rebeldes cubanos queden degollados en las cunetas, como se decía.

Tan potente es la campaña de propaganda de guerra contra España que el mismísimo Búfalo Bill está dispuesto a desembarcar en Cuba con un regimiento de sioux y vaqueros. La flota española en Filipinas es destruida totalmente por la escuadra naval yanqui del Pacífico, no se conforman sólo con Cuba, quieren todas las migajas del imperio español.

Gran estreno de la primera película bélica


Cuentan los periódicos de todo el mundo que en Nueva York se hacen interminables colas de espera para ver la primera película americana de guerra con final feliz. Se trata de “Rasguemos la bandera española” (Tearing Down the Spanish Flag,1898), considerado el primer film bélico de carácter propagandístico.

Es la culminación máxima de la campaña mediática contra la potencia europea, contra la ignorante y atrasada España. Se emplea el nuevo medio visual, mejor que las fotografías, para llegar con más impacto al gran público.

Un Rambo decimonónico


Aunque se aseguró con insistencia en los diarios que las escenas se habían rodado en Cuba, en realidad no es un reportaje de guerra.

Los combates se reprodujeron en unos estudios de cine mudo en Nueva York y el realizador de la película, que también era el productor, Stuart J. Blackton, se rodó a sí mismo subiendo por el mástil de un barco y atrapando una bandera española situada en lo alto.

Enfurecido, encolerizado ante la bandera del enemigo, la rasga y destroza; en su lugar coloca una enseña norteamericana y la hace ondear. La película apenas dura un minuto. Cincuenta segundos que logran la primera gran victoria del nuevo imperio mundial. A la opinión pública de Estados Unidos le quedó claro el mensaje, ya no había dudas. Con el eslogan, "al infierno con España" se debía desalojar a los españoles del Caribe.

Entusiasmo en la platea

Ese casi minuto de gloria bélica provocó el delirio, la extremada emotividad patriótica entre los espectadores. Es una fórmula que ha funcionado desde entonces, la propaganda de guerra para motivar la moral de las tropas y enaltecer el apoyo del pueblo.

Afortunadamente la moneda tiene otra cara, también el cine acabó siendo la mejor propaganda pacifista. Películas como “Senderos de Gloria” o “Apocalypse Now” nos lanzan otro mensaje contundente, un mensaje antibelicista; eso sí, con más minutos y recursos que “Rasguemos la bandera española”.

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