NO PASARAN, frase icono del siglo XX


En muchas de las manifestaciones promovidas por el malestar social y económico en Grecia se ha podido ver en carteles escritos en castellano la famosa consigna: "No pasaran". Era un homenaje de los indignados griegos a los indignados españoles que acamparon en la Puerta del Sol, el Movimiento 15-M. Es una frase que resume el espíritu de resistencia de los asediados y agredidos frente a fuerzas más poderosas.

"No pasarán"... a Verdún

No se sabe si es coincidencia o si algún militar republicano encargado de la defensa de Madrid conocía la arenga que el general Petain hizo a sus hombres frente a la acometida de los germanos, deseosos de romper el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial, a la fortaleza y línea defensiva francesa de Verdún. Pero las palabras "no pasarán", refiriéndose a la ofensiva de la Entente, pronunciadas por el que luego sería mariscal Petain pasarían a ser un icono de la resistencia republicana española frente al general Franco.

Lo que no deja de ser una paradoja un tanto irónica. La frase la pronunció el que luego, con los años, sería el dirigente pro alemán de la Francia ocupada (gobierno de Vichy) y colaborador del dictador español, Franco. De todas formas, cuando exhortó a sus hombres con esas palabras, era un militar de gran prestigio en Europa, maestro de oficiales, y es muy probable la hipótesis de que alguno de los oficiales republicanos encargados de la resistencia de Madrid, estudiante en las academias militares francesas, copiara la idea para arengar a los milicianos y soldados republicanos.

El ataque a Verdún, clave para el desarrollo de la guerra

Cuando se produce el ataque de las potencias centrales (alemanes y austro-húngaros) en febrero de 1916 a la fortaleza de Verdún, la Gran Guerra está estabilizada. Estamos en la fase del frente estable, nadie gana, nadie avanza con ventaja. Es la guerra de posiciones que daría la imagen icono del siglo XX para la historia: la guerra de trincheras. Los alemanes lo saben, a pesar de sus avances en el frente ruso, son conscientes que la entrada a la victoria en la guerra estaría rompiendo el frente occidental.


Para evitar este propósito estratégico se pone al frente de la fortaleza de Verdún al general Petain, el más valorado por el estado mayor francés. A pesar de los constantes bombardeos de la artillería alemana y las incursiones casi suicidas de la infantería germana, el frente de Verdún aguantó. Fueron seis meses de resistencia que quedaron como emblema del nacionalismo francés y como vigor en la moral del combatiente galo.

La batalla del Somme, la respuesta aliada

Ante esta nueva estrategia de desgaste y de intentar abrir brecha de los germanos, los aliados (Francia y Gran Bretaña) emplearían una táctica similar y para aliviar el cerco sobre Verdún proyectaron un ataque sobre las posiciones de la Entente en el río Somme. Lo que hizo particular este ataque fue la combinación por primera vez en la guerra de infantería y de carros de combate. Los ingleses emplearon andanadas de artillería pesada y cargas de tanques acompañados de soldados.

Aún así todo fue inútil, ambos bandos perdieron – entre Verdún y Somme - más de un millón de hombres por contendiente. El conflicto seguía paralizado en todos los frentes y principalmente en ese clave de occidente. En realidad el asedio de Verdún sólo se vio más libre de acoso cuando los alemanes tuvieron que enviar al frente ruso varios batallones tras un contraataque inesperado y (en principio) victorioso del Zar.

Pasaron los indignados

La guerra no parecía tener fin porque estaba en tablas, así llevaba más de tres años y el agotamiento físico, psicológico y moral de las sociedades y estados en litigio era patente. La igualdad se rompería con la entrada en el conflicto de los EEUU a favor de los aliados. El detonante fue el hundimiento de barcos mercantes y de pasajeros (el crucero Lusitania) americanos durante el bloqueo naval germano contra los británicos.

Sin embargo, el verdadero desenlace que llevaría a la paz lo protagonizarían los “indignados” de la época. En la Rusia zarista provocarían la Revolución de Octubre, en Francia la “rebelión pacifista” de gran parte del ejército, en Alemania el derrocamiento del Kaiser y la proclamación de la república. Es cuando menos curioso que casi cien años después los indignados del siglo XXI recojan en sus protestas esa proclama bandera del siglo XX: “No pasarán”.

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