miércoles, 13 de noviembre de 2013

Guerras de África: “La ¿reconquista? de Ifni”


El territorio de Ifni fue escenario de la última guerra (1957-1958) con campañas militares planificadas y bajas en combate del ejército español en suelo africano. Esta zona del suroeste marroquí fue de administración española efectiva desde 1934, por un mandato del gobierno republicano de la época al coronel Capaz. Hasta los meses de abril y mayo de ese año 1934, que se desembarcó en la aldea de la región que parecía más "habitable" (futura capital Sidi-Ifni), no hubo presencia española significativa en 400 años. Argüir unos derechos naturales de conquista y posesión por datar en época de los Reyes Católicos a un enclave de pesquería y tráfico de esclavos, Santa Cruz de la Mar Pequeña, en los alrededores de esa costa, puede resultar confuso y algo inexacto. Se ocupaba un enclave cedido hacía 70 años (tratado de Wad-Ras), casi ya renunciando a ello (presiones francesas), pero que llevó 23 años después (1957) al campo de batalla a soldados de reemplazo del ejército español.

Volviendo a 1934, el coronel Capaz desde Sidi-Ifni con apenas un centenar de soldados españoles y creando el primer Tabor de regulares nativos a los pocos días de establecer su cuartel general en ese villorrio, comienza la delimitación territorial de la nueva colonia española. Los límites territoriales estarán muy ceñidos a la presión francesa y la expedición española tendrá que guiarse más por los tratados de 1912 entre Francia y España, que delimitan las zonas de influencia de cada uno en Marruecos, que por el verdadero acuerdo que sí daba derechos de posesión: Tratado de Paz y Amistad de 1860 entre España y Marruecos (Tratado Was-Rad, que ponía fin a una de las primeras “guerras modernas” de África).

Esa “conquista” del territorio cedido por Marruecos a España hacía casi un siglo fue un paseo militar; mejor dicho, una toma pacífica más parecida al levantar acta de unos funcionarios que a la campaña de unos militares. El periodista Manuel Chaves Nogales, director del periódico Ahora, lo confirma en sus crónicas de un periodismo ya moderno. Mandaba una crónica casi diaria (telegrafiada) y su prosa no sólo es directa y muy informativa, también merece la categoría de literatura de viajes o ensayo naturalista. Magistral resulta su relato del desembarco, lo más complicado y peligroso de la ocupación de Sidi-Ifni fue el desembarco a tierra del coronel con sus tropas, pues no existe puerto natural (ni había artificial) y es costa muy abrupta.


El cronista Chaves Nogales sabía captar el interés de sus lectores. En sus artículos aparece un argumento que en la España del 34 resultaba aún atractivo y de gran debate entre la opinión pública: los prisioneros del Desastre de Annual en 1921. Catorce años después de esa matanza de soldados españoles a manos de rebeldes rifeños, aparecían todavía en la prensa artículos sobre supuestos prisioneros retenidos como esclavos o cautivos a modo de la época medieval, como en las guerras entre moros y cristianos. Chaves Nogales era de los periodistas que buscaban la verdad y no se limitaba a alimentar la leyenda. Reconoce que su viaje acompañando a la expedición española a Ifni también era para desmentir de una vez por todas ese mito de los cautivos de Annual, comprobando su falsedad sobre el terreno.

En efecto, Chaves Nogales no se encontró con ningún cautivo español, o renegado, pues las leyendas hablaban de españoles enloquecidos por su cautiverio y convertidos al Islam haciéndose furibundos guerrilleros contra sus compatriotas. Nada de eso había en Ifni; es más, los jefes de las cabilas locales recibieron al coronel Capaz con agrado o con buenas expectativas, pues el militar español les aseguró que España traía el bienestar y que desde ese instante les defendía de sus enemigos. Y en cierta manera así fue durante los más de veinte años que trascurrieron hasta los ataques del Ejército de Liberación Marroquí en 1957.

Así que ese enclave (así lo llamaban, con desprecio, los franceses) español lo fue de una forma circunstancial, ese lugar no se correspondía con las fortalezas establecidas en los siglos XV y XVI, y de forma apremiante porque la República francesa de mentalidad colonial y mercantilista instigaba a la República española de mentalidad imperial y misionera (como la recién derrocada Monarquía) a ocuparse en Marruecos de “lo suyo” sino quería que se encargase ella. En noviembre de 1957 las hostilidades bélicas marroquíes no fueron circunstanciales, pero sí que el desarrollo de los acontecimientos desde esa fecha siguió teniendo en el lado español (régimen franquista) una sensación de verse superado por las circunstancias.

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 "El colonizador español es siempre un poco Robinsón. Así como el francés no comprende que se pueda colonizar como no sea a base de montar un buen hotel y contando con unos camareros y unos cocineros, el español, conquistador o misionero, lo fía todo a su prestigio personal, al poder maravilloso que sobre las masas ejerce siempre el hombre de excepción." *

* Extracto del libro:

Ifni, la última aventura colonial española 
Manuel Chaves Nogales
ISBN 978-84-15338-86-4
Editorial Almuzara
Córdoba, 2012
150 pgs



1 comentario:

  1. Mi punto de vista sobre el colonialismo español es que al principio España era anticolonialista. Si Francisco de Vitoria tuviera que hablar ahora mismo en las Naciones Unidas no desentonaría, al contrario, hoy casi todo el mundo habla como Francisco de Vitoria hace 500 años.

    Nosotros tuvimos la suerte de que España fue más o menos anticolonialista durante 300 años, y a la vista están los resultados: no se puede comparar América Latina con África ni con Asia meridional.

    En el momento que España se propuso ser colonialista, que fue con los Borbones, y a fines del siglo XVIII, la gente que había aquí, que eran pueblos libres, y no colonias, ni bases militares, ni factorías, se dio cuenta, y empezó a procesarse la Independencia. América Latina esperó a España hasta el año 1825. Cuando estuvo claro cuál era la postura de Fernando VII, se separó.

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