Ucrania, entre la espada (Rusia) y la pared (Europa)



Que un país tenga a lo largo de su historia una sociedad dividida es de lo más común entre todas las naciones del mundo. Esa división suele echar raíces en su devenir histórico de tal forma que con frecuencia produce dos bandos rivales irreconciliables. En otras ocasiones esa fractura sirve, paradójicamente, para cimentar el espíritu nacional o la identidad colectiva de ese pueblo. Esa existencia dividida a lo largo de la historia de un territorio marcará el desarrollo de las sociedades que lo albergan. En Ucrania su sociedad se divide entre los que siguen queriendo mirar sólo al Este, a Rusia, y los que desean mayor aproximación con Europa, girar la vista al Oeste.

Debe escocer mucho en Moscú ver como gran parte de la ciudadanía de la república ex soviética de Ucrania prefiere despegarse de esa función de puente con Europa occidental que ha tenido en la comunidad eslava durante toda su historia. Los disturbios urbanos en Ucrania entre las facciones divididas, donde la oficial es la del gobierno pro ruso que ha declinado firmar el acuerdo de ‘asociación ventajosa’ con la UE, están convirtiendo una firma de “nación favorecida”, que no es otra cosa, en una guerra diplomática y en un conflicto social grave.

A los rusos más “rusos”, valga la redundancia, contemplar la posibilidad de que Ucrania opte a pertenecer a la OTAN, por ejemplo, resultará molesto como una piedra en el zapato o como una gran trampa de oso a la entrada de su guarida. Un recorrido histórico por nombres como Odesa, Yalta o Kiev...es suficiente para entender lo ligado que está el país con la historia de las relaciones de Rusia con Europa y viceversa.

"Pido a todo el mundo que actúe de acuerdo a las normas democráticas y constitucionales. La OTAN respeta totalmente a todos los ucranianos y a los ideales democráticos de la nación", ha declarado a EUROPA PRESS el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. Que el representante máximo de una organización militar tenga que hacer estas declaraciones habla de las características del conflicto, que brota de algo tan beneficioso para cualquier sociedad como es estrechar las relaciones con sus vecinos y fomentar el desarrollo económico de ambas partes en diálogo. Hacer esta aclaración de “neutralidad” de la OTAN es un intento de favorecer las posturas de los partidos políticos y de los ciudadanos partidarios de mejorar la relación con Europa, incluso de la opción de pertenecer a la Unión Europea.


Pero claro, con doña geopolítica hemos topado. La batalla hasta ahora era diplomática, de ganar aliados para “la causa” y a Europa le hubiese gustado mucho presumir de Ucrania en los foros internacionales. Está prevista para esta semana una cumbre europea en Vilna sobre las relaciones con la llamada Europa oriental, Ucrania iba a tener un protagonismo cultural que ahora parece ensombrecido. Rusia es mucha Rusia. Una primera ministra elegida democráticamente, Yulia Timoshenko, está en la cárcel por no firmar acuerdos ventajosos con Rusia, esa es la impresión simple de un caso judicial bastante torticero.

La Unión Europea (UE) ha cometido ciertos errores de principiante en esto de los combates diplomáticos. Poner entre la espada y la pared a la sociedad ucraniana cuando sus diplomáticos condicionaron la firma de un acuerdo con la Unión a que se “aflojasen” los nudos que atan los privilegios (aduaneros, energéticos, comerciales, militares...) con Rusia; incluso, en las últimas semanas había una velada intención de condicionar los acuerdos con Occidente sugiriendo la liberación de la ex primera ministra Timoshenko. Fue para la sociedad ucraniana como tener que elegir a quién quería más, si a papá o a mamá...y aunque el padre protector y proveedor (Europa) atrae a la mitad de los ucranianos, a la otra mitad les parece que en este dilema siempre suelen ganar las madres, la madre Rusia...

Comentarios

  1. Completamente de acuerdo. Estos temas hay que analizarlos con toda la complejidad que tienen.

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