Chile y Perú arreglan fronteras, pero se olvidan de Bolivia

Tras las proclamaciones de independencias de los territorios españoles en América se abren largos, de décadas, periodos bélicos, políticos y diplomáticos que comprenden desde la misma independencia hasta el reconocimiento internacional de las jóvenes repúblicas. De la noche a la mañana no se constituyeron las realidades políticas donde ahora viven casi 600 millones de personas repartidas en diferentes Estados con fronteras delimitadas en algunos casos hace “dos días”, como quién dice. El contencioso que llevó a la guerra a Perú, Chile y Bolivia por las fronteras marítimas fue mal arreglado ya bien entrado el siglo XX. En el caso de la contienda entre Chile y Bolivia que supuso perder el acceso al océano Pacífico de este último país, el acuerdo de paz que ponía fin a la guerra de 1879 no fue ratificado por los parlamentos de cada nación hasta los años veinte del siguiente siglo.

Bolivia siempre se ha quejado de los injustos términos del acuerdo, casi condiciones de claudicación absoluta, y de que es necesario revisar ese tratado de paz desde una óptica nueva de buena vecindad, aprovechando la mejora en las relaciones bilaterales desde que ambos países recuperasen la senda democrática. Ante el fallo reciente de la Corte Internacional de Justicia que otorga a Perú nueva frontera marítima con Chile, el gobierno boliviano se ha apresurado a exponer que "sienta precedente" positivo respecto a su histórica reclamación de un acceso al mar.

Lo que a este bloguero, analista internacional por vocación y siempre aprendiendo, le llama la atención de este asunto es que el dictamen del Tribunal de La Haya coincida con una mayor predisposición en América Latina a reforzar sus relaciones y presencia internacional con foros regionales propios, en un claro intento de contrarrestar el peso e influencia de los Estados Unidos y del resto de Occidente en el concierto mundial y en el continente americano en particular. Sin ir más lejos, se está celebrando ahora mismo en Cuba la reunión de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), lo que supone el detalle importante a mencionar del apoyo tácito de toda América Latina a la Habana en su protesta por el pertinaz bloqueo estadounidense a la isla. Asuntos “internos” como las disputas fronterizas podrían tener en estas cumbres el mejor lugar para su resolución, pero no suele ser así.


Es ley de vida, los asuntos conflictivos entre vecinos y/o hermanos buscan resolución en terceros lo más alejados posible de la zona o en agentes ajenos a “la familia”. En el siglo XX dos guerras mundiales fueron acicate suficiente para crear una corte jurídica que diese garantía de resolución y de hacer justicia allá donde los tribunales o las legislaciones en conflicto no pudieran o quisieran hacerlas. Por eso tanto Perú como Bolivia acudieron a este Tribunal de La Haya para resolver los viejos desacuerdos fronterizos que nacieron desde las mismas independencias hace 200 años.

Ahora Bolivia pide la vez para que esta Corte de Justicia, caracterizada por su equidad y ajustarse de forma estricta a derecho, se pronuncie sobre su reclamación vital de salida al mar. Pero las esperanzas bolivianas en la justicia internacional no deberían ser tantas, pues a pesar de la supuesta equidad de La Haya, el equilibrio de fuerzas entre Estados sigue estando en su posición diplomática en el mundo.


El gobierno del primer presidente indígena de América Latina, Evo Morales, ha realizado notables esfuerzos por salir de la “marginalidad” tradicional boliviana; aunque con pobres logros, como se vio en el incidente del momentáneo secuestro de su avión presidencial en un aeropuerto europeo. En estos momentos el presidente Morales debe estar llegando a La Habana para asistir a la cumbre de la CELAC y el comunicado oficial de valoración sobre el fallo de la Haya en el contencioso fronterizo chileno-peruano ha sido obra del vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, que dice será tratado en sesión parlamentaria. Mejor le iría a Bolivia si en la cartera del presidente Morales estuviese como asunto prioritario a tratar en la cumbre de La Habana con sus correligionarios latinos este irresoluto tema de su salida al océano Pacífico. 

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Comentarios

  1. Lo plantearon en la CELAC y en la Cumbre Iberoamericana, pero todo terminó en una especie de altercado personal entre Morales y Piñera, para solaz de los nacionalistas chilenos que disfrutaron riéndose del ''indio''. La realidad es que todavía no hay auténtico sentido de Patria Grande. (He llegado a leer un editorial de El País de Uruguay diciendo que los unionistas estamos ''obnubilados con la Patria Grande''. ¡Imagina!) Sigue habiendo chovinismo, racismo, localismo. Lee con atención los diarios uruguayos y verás que no hay casi ninguno que hable bien de la Argentina, ni de izquierda, ni de derecha. Hay gente que disfruta con esta clase de espectáculos: son años y años de lavado de cerebro. El único partido político de Chile que estaría dispuesto a negociar con Bolivia es el único partido de Uruguay que estaría dispuesto a promover la unión con Argentina: el Partido Humanista, que en el contexto actual, no tiene ninguna chance de ganar las elecciones en ninguno de los dos países.

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    1. Ya, en ese sentido iba mi artículo. En realidad no le dan categoría de problema importante a resolver, queda en discurso formal en cada lado con lo que "deben" decir. En España el Partido Humanista está tan fuera de cualquier influencia social o de acción política, como que es considerado una vestimenta formal de la secta La Comunidad; no es que sea minoritario, es marginal y por esa turbia relación sectaria está mal visto...

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