Estados Unidos y Francia, renace el amor


Me alegra ver como el amor renace entre las personas y las naciones. Francia y Estados Unidos llevaban décadas de desencuentros a raíz de las políticas belicistas de los presidentes estadounidenses Bush, padre e hijo, que tuvieron como peores consecuencias las guerras de Irak. Ahora la reciente visita del presidente francés Francois Hollande a Estados Unidos, que cierra 18 años sin la presencia de un mandatario principal francés en la Casa Blanca, ha estado llena de guiños amorosos y de parabienes entre los jefes de Estado de ambos países. En rueda de prensa se ha llegado a preguntar a Barack Obama si Francia pasaba a ser el principal aliado de Estados Unidos, por delante del tradicional vínculo con el Reino Unido. Obama estuvo diplomático y comentó que eso era como obligarse a tener predilección por una de sus dos hijas. “Cada uno tiene lo suyo”, dijo pensando en lo que cada país tiene de beneficioso para Estados Unidos.

La cuestión es que Francia fue maltratada a nivel diplomático por la superpotencia cuando se negó a participar en las guerras de Irak. Son tremendas las declaraciones agresivas e intolerantes de personajes como Powell, el que era secretario de Estado estadounidense, diciendo literalmente que "Francia 'pagará' su oposición a la guerra en Irak"; eran amenazas antes de incluso reunirse el Consejo de Seguridad de la ONU, donde los franceses tienen veto. Sin embargo, en estos dos últimos años la Casa Blanca ha encontrado en el gabinete del presidente Hollande un fiel aliado para sus líneas estratégicas en Siria e Irán.


Francia ha querido asumir en Europa el papel de fuerza militar, como ahora demuestra en sus intervenciones en África, porque sabía de la imposibilidad alemana de hacerlo. Ver tropas alemanas en la misma Europa o en el extranjero pone los pelos de punta y trae muy malos recuerdos al mundo. Las tropas británicas siguen teniendo una función imperial, aún sin vasto imperio, porque su papel principal es el de “al servicio de su majestad”. La alianza militar con Estados Unidos desde la I Guerra Mundial hace el resto, no puede ser ni puede liderar al ‘Ejército europeo’. Francia cae mal en el concierto europeo pero en misiones bélicas internacionales ha podido recabar los apoyos de la mayoría de los estados europeos; como ocurrió con la guerra de Bosnia donde lideró las fuerzas de intermediación entre serbios, croatas y musulmanes bosnios.

En fechas recientes se ha visto que su intención sigue siendo esa, de mostrarse como la fuerza bélica europea a tener en cuenta; apoyó (el único país europeo de forma clara) a los Estados Unidos cuando se llegó a amenazar al régimen sirio con intervenir militarmente por el uso de armas químicas y en el terreno diplomático ha sido el más estrecho aliado de Estados Unidos en el “deshielo” promovido por la Casa Blanca en las relaciones con Irán y el asunto estrella de su programa nuclear. El presidente Obama lo sabe y se lo ha agradecido a Hollande de manera evidente. A falta de pareja formal y oficial, ya que el presidente Hollande acaba de romper con su pareja sentimental Valerie Trierweiler, los Obama, Barack y Michelle, han estado con él todo lo melosos que el protocolo les ha permitido.

La inesperada soltería de Hollande ha sido, por lo visto, un problema para el servicio de protocolo de la Casa Blanca. Los actos previstos de las primeras damas han tenido que suspenderse y ciertos eventos tradicionales, como la cena-baile se han reinventado. En los diarios estadounidenses parece que la relevancia internacional y política de la visita se ha visto relegada por los problemas sentimentales de Hollande. Quizás les hiciese falta exclamar más: “c’est la vie, mon ami”.


Fotografía de: 
EFE/ALAIN JOCARD/POOL a través de RTVE

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