Encuentre las siete medias verdades que mueven el mundo

                Anuncio de Coca Cola en un remoto pueblo de la selva boliviana 

1.- Desde que cayó el Muro de Berlín pensamos que todo es "nuevo". Que los dilemas y las diferencias del siglo XX ya no servían, que vivíamos en una nueva era sin pensar en la evidente continuidad latente de todos esos factores tan propios del siglo pasado. No apreciar esa continuidad, incluso negar que existe, sólo ha servido para agravar los nuevos dilemas entrado el siglo XXI. 

2.- El triunfo de Occidente nunca ha existido. El mundo ha seguido su curso partiendo en cada rincón del planeta de las pautas con las que ya contaban. Occidente es menos poderoso y está más empobrecido, de forma cualitativa, que antes de 1990. 

3.- El final de la Historia no se ha dado. Esa predicción, que serviría de soporte ideológico al neoliberalismo, no se ha cumplido en su misma base, pues venía a decir que el triunfo del capitalismo y su forma política más afín, el liberalismo, se había "cargado" la dialéctica histórica y ya no había rival, antagonista, con el que mantener el pulso de la historia, que los enemigos serán menores, del tipo nacionalismos o religiosos. Mucho me temo que si hay algo nuevo en este siglo XXI es la irrupción de ambos dilemas, nacionalista y religioso, como "enemigos mayores"

4.- El momento dulce del imperio estadounidense. Es decir, la época unipolar de Estados Unidos. Media verdad, porque si bien es cierto que la influencia y el control mundial de EEUU se ven favorecidos por la desaparición del antagonista que le podía refrenar, la Unión Soviética; también es evidente que la multiplicación de adversarios hace más difícil un monopolio efectivo y total de la geopolítica mundial. Además, como hemos visto estos días, Rusia ha heredado con soltura el papel de contrapeso (bipolar) que tenía la antigua URSS. 

5.- El avance imparable de la globalización y sus efectos negativos y positivos. La globalización económica mundial tiene mala prensa, pues se identifica en realidad con el control económico de una oligarquía financiera occidental. Se olvidan los detractores que la economía global, las libertades para entrar y salir en los mercados, constituyeron la base de la formación de la gran mayoría de los nuevos Estados-nación que surgieron desde el siglo XIX en todos los continentes. Ahora, pueden resultar la base de las nuevas estructuras políticas: las organizaciones supranacionales tipo UE o CELAC

6.- El libre mercado avanza sin trabas. Otra media verdad. Los recelos heredados de siglos pasados, siendo el XX el más determinante, con los grandes fenómenos migratorios y los controles de los recursos energéticos hacen al libre mercado papel mojado en muchas o en todas las ocasiones. 
  
7.- La seguridad y la soberbia con la que se etiquetan los valores fundamentales hace que de conceptos tan esenciales como democracia, fascismo, marxismo, socialismo o capitalismo, se hagan interpretaciones peregrinas al capricho del interlocutor o ideólogo. La intolerancia en el razonamiento hace que no se aprecien evidencias como que fue la economía y el capital lo que dieron valor a la participación democrática de los ciudadanos. Esos que se remontan a la Atenas clásica para explicar a la verdadera Democracia, olvidan que fueron los ciudadanos que aportaban su capital (su economía) y su poder financiero los participativos en el gobierno común, los que intervenían en verdad en el gobierno del pueblo.

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