África-Europa. Cumbre UE-África, el mejor ejemplo de hipocresía política

                                           A través de publico.es (José Huesca / EFE)


Codearse con un dictador no queda bien; sobre todo si eres el presidente de un país europeo que fue ejemplo de modélica transición a la democracia. Si existe un escenario cínico, hipócrita e irónico en el mundo éste es, desde luego, la política internacional. Es irónico ver a un presidente africano, calificado de dictador con justicia -de hechos y datos-, del único país del África negra que habla español, invitado a actos culturales de instituciones públicas españolas. El Instituto Cervantes y la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), a las que me unen relaciones académicas y personales, tanto que con mis impuestos y mi dinero de las matriculas de cursos se financian, tuvieron la brillante idea de invitar a Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial, a dar una charla cultural (?) en la sede que el Instituto tiene en Bruselas. Para más colmo sobre "la lengua española en África". La oposición democrática guineana lleva tiempo denunciando la discriminación del español frente a la promoción del francés que está haciendo Obiang y su casta de poder.

Al fin y al cabo Francia y su poder económico hace más de una década que nos desbancó de la tarta guineana del abundante petróleo descubierto en esa ex colonia española. Ocurrirá en Guinea Ecuatorial como el español en el norte de Marruecos (no mencionamos Túnez y Argelia, donde había zonas de habla española porque es otra historia), que desaparecerá en favor del francés. En Tánger y Tetuán se hablaba un buen español hasta 1956, ahora resulta un exotismo, chapurreando palabras, o está hablado por estudiantes que se benefician de las becas y acuerdos de instituciones como las arriba indicadas. Pero este no es el tema esencial que deseaba plantear, aunque la presencia del incómodo Obiang desde que se presentó en el funeral de Estado del presidente Suárez el pasado lunes 31 de marzo, da para mucho que hablar.

Tanto que sigo hablando de él; el presidente español, Mariano Rajoy, ha eludido compartir mesa con el dictador Obiang en la cena que clausuraba la Cumbre UE-África. Las malas lenguas dicen que ha sido más por ver el partido de anoche entre el Real Madrid y el Borussia Dortmund (Rajoy es muy aficionado al fútbol y del R.Madrid), que por esquivar el incordio de codearse con el polémico Obiang. Y eso que el sentarse juntos estaba pensado con buenas intenciones por el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, que consideraba a ambos presidentes personas de "afinidad lingüística". Si Rompuy estuviera mejor informado de la actualidad española descubriría más afinidades...pero sigo por las ramas. Lo que deseo plantear es la conclusión más importante de la reciente Cumbre África-Unión Europea.

Ante la continua problemática de la emigración africana forzada a Europa por las condiciones económicas y sociales en la mayoría de los países africanos de inferioridad y dependencia con respecto a los europeos, se ha llegado a la conclusión de que se debe organizar y gestionar mejor los recursos africanos, invirtiendo en el desarrollo de la región para que así sus pobladores no se vean forzados a emigrar. Se habrán quedado calvos. En fin, ahora sospecho que el presidente Rajoy no quiso codearse con Obiang por una paradoja. 

Guinea Ecuatorial tiene recursos petrolíferos en abundancia, gestionados para enriquecer sólo a Obiang y su élite próxima. A los guineanos comunes seguimos atendiendo los españoles en muchas necesidades; tienen buena formación universitaria por estar allí, precisamente, la UNED hace décadas. En cooperación cultural, social, sanitaria y alimentaria en Guinea Ecuatorial siguen a la cabeza las instituciones españolas. Y así es, debe ser y no nos importa; aunque con ese guión es difícil sentarse a cenar y hablar español en la misma mesa. Para los asuntos que interesaban a Rajoy debía hablar en francés.

Si han llegado hasta aquí en su lectura están de enhorabuena, pues esta reflexión se mejora y sigue "dando que hablar" con un texto de nuestro colaborador Luis Pérez Armiño, que analiza las relaciones africanas con Europa y viceversa, en relación con el control de los recursos energéticos:






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