Eurovisión como protesta por la intolerancia rusa


Que la geopolítica se deje ver en la gala musical de Eurovisión no es raro; suele marcar, casi siempre, a la votación final la afinidad política, cultural y la vecindad. Pautas que son evidentes cuando votan los Estados formados por pueblos eslavos o cuando lo hacen los escandinavos; también ocurría con los países del Mediterráneo. Y digo ocurría porque este año Portugal no nos ha dado “ni la hora”, ni un solo voto. Sus 12 puntos no fallaban cada año, al igual que algún punto de Francia, Italia o Grecia. El motivo, espero, no ha sido un enfado de nuestros vecinos ibéricos en nuestras relaciones; más bien ha respondido a la motivación política que ha caracterizado la edición de este pasado sábado 10 de mayo, la protesta de Europa contra la Rusia intolerante y expansionista. El voto de 12 points portugués fue para la cantante homosexual representante de Austria.

Con ironía, la ganadora Conchita Wurst dedicaba su triunfo al presidente Putin porque ambos están imparables”. Y tanto, ver a Putin montado en un buque de guerra ruso durante el ‘Desfile de la Victoria’ en las aguas de Crimea el día anterior a celebrarse Eurovisión, resulta una imagen tan imparable como la voz de Jazz-Pop de esta cantante travestí actuando con su barba y vestido de cola sobre el escenario del Festival de la Canción de Eurovisión de 2014. Europa votó contra la cultura homófoba de la que hace gala Putin y la gran mayoría de la sociedad rusa. La lucha contra la discriminación por conducta y condición sexual y sus victorias en el plano político son el mejor ejemplo de progreso cultural y social en las democracias occidentales. Rusia nunca ha tomado ese camino progresista, ni cuando fue el “paraíso del comunismo” siendo la URSS.

Aunque la homofobia no es un invento ruso, eso lo dejamos claro para quién a estas alturas del texto piense que estas líneas son anti rusas; y además se sufre en todas partes, incluidas las sociedades avanzadas que tienen legislación contra actitudes homófobas. Sin embargo, con esfuerzo tolerante como el que exige cualquier transformación cultural y social, en Europa se han logrado notables avances en el respeto a la libertad de condición sexual; a contracorriente, sin ninguna razón cultural de peso, en Rusia se promulgan leyes discriminatorias y contrarias a los derechos humanos del colectivo homosexual.


En el Festival 2014 de Eurovisión se ha silbado y abucheado a la presentadora de la televisión rusa cuando procedía a dar la votación de ese país, se ha pitado con estruendo a los países que tuvieron a bien votar a las cantantes gemelas rusas. Como detalle importante, se respetó la actuación de estas artistas representantes de Moscú, dejando la protesta política para las votaciones. El debate sobre la calidad de las canciones pasa a ser secundario cuando Eurovisión se convierte en un reflejo emocional de cómo se siente a nivel político Europa. Aunque la canción ganadora no es mala, en esta ocasión existían piezas de mayor calidad musical (Holanda, que quedó en 2º puesto).

En todo conflicto internacional se da la propaganda política. Desde luego, Eurovisión no iba a dejar de significarse en ese sentido. Aunque este evento internacional ya no tiene el prestigio ni la fuerza mediática de otras décadas, sería ingenuo pensar que Europa no aprovecharía el tener a más de 40 televisiones estatales europeas, junto a las enlazadas de otras partes del mundo, conectadas en Prime Time (horas máxima audiencia) de sábado noche para lanzar su mensaje de tolerancia.

Me gustaría pensar que fue la respuesta mediática a esa “demostración de fuerza militar” que propagó a las televisiones del mundo el presidente Putin y su ejército. Porque hay otro detalle importante: hace tan sólo un año ese desfile de navíos militares en costas de Crimea era un acto conjunto y hermanado entre las fuerzas ucranianas y rusas, haciendo una recreación histórica de su victoria contra la Alemania nazi y no un soberbio y arrogante golpe de efecto mostrando músculo ruso militar, como fue este pasado 9 de mayo.


Fotografía de AFP, a través de:

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