Podemos, el laboratorio español


‘Podemos’ es una formación política con apenas 4 meses de vida. Tiene su germen vital en las movilizaciones ciudadanas del 15-M, un movimiento cívico pionero dentro de la indignación mundial. Recordemos que ese fenómeno es anterior y tuvo mayor consistencia social que los movimientos con más “marketing” en América, en los Estados Unidos, en la mediática Nueva York. La capital española y los campamentos de la Puerta del Sol fueron los capítulos piloto de una “serie de acción” producida por la indignación social que el desgobierno de los dos partidos generales estaban protagonizando tanto en España como en Europa.

El bipartidismo ha sufrido un descenso mayúsculo de apoyo ciudadano, aunque siguen siendo los partidos más votados. En la lectura de los resultados tampoco se puede obviar que aunque Izquierda Unida (Izquierda Plural) ha triplicado su presencia en el Parlamento Europeo (de 2 pasa a 6 diputados), la inesperada irrupción por la izquierda de ‘Podemos’ advierte que como fuerza “tradicional” (es la izquierda-izquierda de toda la vida) también Izquierda Unida se ha visto afectada de la desafección ciudadana hacia la política y los agentes políticos en general.

Pero aunque Pablo Iglesias, líder de ‘Podemos’, no es un político al uso, ha llevado la campaña con una profesionalidad digna del gabinete de un veterano presidente. Profesor de ciencias política, buen orador, maneja la comunicación mejor que los “paquetes monotemáticos” a los que se ha tenido que enfrentar en las tertulias (muchas) televisivas a las que ha acudido.


Es una figura mediática, sin duda, aunque fiel a su discurso programático y siempre trasmitiendo la sensación de “disculparse” por hacer política, como deseando que no le metieran en el mismo “saco” podrido de la política española (y, por ende, europea). ‘Podemos’ insiste en su espíritu de movimiento cívico, no político, aunque abusa del carisma y del “tirón” de su cabeza de lista con maneras más que políticas. El logotipo de Podemos para la campaña a las elecciones era un busto, con reminiscencias del grabado célebre del Che Guevara, de su líder, Pablo Iglesias. Aunque no nos quedemos en el brillo, el oro que reluce está cargado de riqueza argumental. El programa político de ‘Podemos’ recoge la opinión indignada y las ideas de regeneración del sistema de mucha, de gran parte, de la ciudadanía española.

Las interrogantes que pueden abrirse, sin saber cómo y cuándo cerrarlas, podrían parecer muchas, pero en realidad se resumirían en conocer si este fenómeno ha sido un hecho coyuntural adscrito al carácter europeo de las elecciones, porque el voto al parlamento de Europa siempre ha tenido más una idea de “protesta”, de votar en “contra de” en lugar de “a favor de”, que un “voto útil” o ideológico; quiero decir, para no provocar malentendidos, que quizás en unas elecciones generales al Congreso español, el partido cívico ‘Podemos’ se muestra como una opción de gobierno menos atractiva al votante, con menos garantías, ya que se vota para ganar y poder gobernar.

Por otro lado, ese aumento del voto de izquierdas, con la subida notable de Izquierda Plural, se puede ver como más positivo para ‘Podemos’ que para la misma Izquierda Unida. Es decir, un entendimiento de esta nueva fuerza de izquierdas con el partido “clásico” podría ayudar a quitar ese prejuicio al votante sobre la “inutilidad” de votar para el gobierno y parlamento español a ‘Podemos’. En las manos de ambas formaciones está, pues casi tienen los mismos votantes, ver que representan al núcleo duro de izquierdas de este país.

No será fácil, porque los prejuicios y desconfianzas son bastantes. A ‘Podemos’ pronto se le ha etiquetado de populista y a Izquierda Unida de seguir haciendo las cosas como los comunistas del siglo pasado. Un candidato de centro, del partido que también se ha visto perjudicado con la irrupción de ‘Podemos’, Unión Progreso y Democracia (UPyD), el catedrático Sosa Wagner, decía en una intervención televisada que el populismo es la respuesta sencilla, simplona, a problemas complejos y graves. En el caso de ‘Podemos’ creemos que plantean respuestas complejas, por eso les damos el margen de la duda sobre su carácter o no populista.

Porque complejo es, como exponen en su programa político, intentar combatir al poder corrupto, insertado al sistema de forma ya enfermiza, desde dentro; por eso no deberían haber calificado de sencillos sus objetivos: “Podemos es una iniciativa ciudadana que propone cambios sencillos pero profundos: recuperar la democracia y poner la política al servicio de la gente y de los Derechos Humanos”.



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