Abdicación real; ¿España una sorpresa tras otra?


¿Se veía venir como ahora afirman ya muchos tertulianos de radio y televisión que el rey de España, Juan Carlos I, abdicaría en su hijo, el príncipe de Asturias?, o ¿ha sido una sorpresa en el panorama político-social? Sin comparar, porque sería odioso, pero sí relacionar, a menos de una semana hemos recibido una noticia inesperada como lo fue el ascenso de una formación política creada en las redes sociales a raíz del 15-M, Podemos, y ahora lo es la abdicación, un hecho ya histórico, del jefe del Estado español. Creemos que aunque inesperado y sorpresivo, como lo es por su significado aún oculto, resulta muy convincente, muy “natural” tal y como se presenta la situación socio-política del país.

Usando la terminología política que se ha puesto de moda, el jefe supremo de la “casta política” que ha liderado el país en estos últimos 40 años ha decidido jubilarse. Pero este comentario tan frívolo no sólo lo es, sino que lo pretende ser. Frivolidad y simpleza, que al final es lo que resume el panorama político de los últimos años en España. Ahora a desatar pasiones. Las concentraciones republicanas ya se están difundiendo y promocionando por las redes sociales, convertidas en la voz popular de la opinión pública. Las declaraciones en los medios de masas oficiales del “sistema” ya están “enterrando bien” (algo tan español, en eso estoy con Rubalcaba) al monarca.


Quizás el movimiento del rey haya sido para evitar el jaque mate. Es decir, a la monarquía se le había hecho jaque y ella misma se había hecho el “Harakiri-jaque”, tras un lustro de corruptelas y meteduras de pata que hizo dudar hasta a los más “juancarlistas” de la utilidad de mantener este sistema de Estado, la monarquía parlamentaria. Se dice que España no es monárquica, que es “juancarlista” en reconocimiento de la ayuda y predisposición favorable de la Corona a la recuperación de la democracia por el pueblo español. Entonces ¿era buen momento abdicar cuando cada vez existen menos monárquicos “juancarlistas”?

Pues sí, según las palabras del mismo monarca, en su mensaje de despedida y abdicación. La idea es que desea recuperar la “estabilidad” social en España que siempre ha anhelado la monarquía y que ahora considera trastocada por la crisis económica profunda y sus consecuencias socioeconómicas y políticas. Para recuperar esa estabilidad piensa, como ha ocurrido con la “casta política”, que es hora de los jóvenes, de regenerar el sistema estatal con la abdicación en su hijo de 46 años, el príncipe Felipe...


Un movimiento que evita el mate, pero que mantendrá el jaque. La cuestión social es más compleja, son tiempos de cambios y la abdicación lo es; pero quizás la sociedad española, o una gran mayoría, piense que es hora de “cambios más profundos”. ¿Podrán los peones mover ficha?


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