Borbones, de Felipe V a Felipe VI

Comienza el siglo XVIII y el nieto del monarca francés Luis XIV “el Grande”, Felipe duque de Anjou, postula por ser el rey de España. Enfrente tiene a los partidarios del archiduque Carlos de Austria. En realidad la Guerra de Sucesión española no sería solamente una guerra internacional, tendría ya un carácter civil, de españoles contra españoles, que iría perfilando la tradicional “división” de España en “varias Españas”. Es palpable en la historiografía nacionalista catalana destacar como rasgo definidor propio el posicionamiento que Cataluña tuvo con Carlos en contra del aspirante Borbón.

Tricentenario que no se celebra

Es curioso que en esta década que comenzamos del siglo XXI y tan llena de celebraciones centenarias, como los bicentenarios de la Independencia Latinoamericana y de la Constitución de 1812, la famosa “Pepa de Cádiz”, no se celebre el tricentenario de la instauración en España de la dinastía borbónica.

En verdad, aunque se considere su reinado desde 1700-1701 que fue cuando murió el último Habsburgo-Austria, Carlos II “el Hechizado”, el que reinaría como Felipe V no lo hizo de hecho y en paz hasta bien entrado 1711 que desalojó de Barcelona al archiduque Carlos, que había instalado allí su corte en 1707 durante el conflicto por la corona de España y tras finalizar el asedio a la Ciudad Condal en 1713.

Es probable que la Casa Real española no quiera hacer minuciosidad histórica y considere que no hay motivo de conmemoración, ya que en realidad el reinado de Felipe V debía ser lo aceptado como normal y legal, a la vista del testamento del rey español, Carlos II, que dejaba (al no tener descendencia) como único heredero de todas las posesiones españolas al nieto de una de las hijas de su padre, Felipe IV, el nieto de su hermana, María Teresa.


Guerra civil española y guerra “civil” europea en 1702

Hay que matizar que el otro bando, los partidarios del archiduque Carlos de Austria, tenían en su reclamación del trono la misma, curiosamente, vía legal. El pretendiente Carlos estaba emparentado con Margarita Teresa de Austria, otra hermana de Carlos II “el Hechizado” y para más “legitimidad” su abuela paterna era Maria Ana de Austria, hija de Felipe III, rey de España y abuelo del último Austria español, Carlos II.

Todo este galimatías dinástico no era el verdadero motivo de enfrentamiento entre los europeos y, en concreto, entre los españoles. Se trataba del juego mayor de la geopolítica. Las potencias europeas querían repartirse el mayor imperio mundial existente, el español. Al principio todos estuvieron de acuerdo, con los Tratados de Partición, de repartirse “la tarta" como buenos hermanos.

Sin embargo, en una de las pocas actuaciones correctas del rey enfermizo, Carlos II se empecina en que el reino de España no debe romperse ni un metro cuadrado, que todas las posesiones y reinos deben ir a manos de una sola cabeza coronada, en este caso, y con la bula papal, a la de Felipe, duque de Anjou; con la única condición de que no se “fusionase” con Francia optando a ambas coronas. Y así se hizo cuando juró en 1701 ante las Cortes Castellanas, pero ya, al año próximo de 1702, las potencias aliadas contra la opción borbónica intentan tomar Cádiz y su puerto.

Dinastía milenaria que acaba consolidándose lejos de su origen

El apoyo de los reinos orientales peninsulares a la Casa Austria es certeramente analizado por el hispanista británico John Lynch, especialista de la Historia Moderna de España, como una causa económica y un recelo hacia la poderosa vecina, Francia. En el reinado de Carlos II se había aflojado el poder central y castellano, teniendo protagonismo en la economía y la política del Imperio los reinos periféricos. Cataluña temía el nuevo “centralismo” que Felipe V traería, inclinando otra vez la balanza del lado de Castilla.

Ni valencianos, aragoneses y catalanes, deseaban la partición de España como así la había ideado en un primer momento, con Inglaterra, Holanda y Austria, el mismo Luis XIV de Francia. Mucho menos deseaban esa partición los castellanos, que aunque arruinados por llevar el peso del Imperio, no deseaban perder para el reino de España ninguna de sus posesiones. El tiempo hizo que se lograsen esos deseos, porque acabada la guerra las concesiones del Tratado de Utrech no fueron tan onerosas para España, incluso llegó a recuperar las principales pérdidas (exceptuando el actual contencioso de Gibraltar).


De Felipe V a Felipe VI

El primer Borbón español tuvo dos reinados. En 1724 abdicó en su hijo Luis para irse a cazar a su palacio (copia menor de Versalles) de La Granja (Segovia), pero el efímero Luis I murió ese mismo año y el padre debió asumir el trono de nuevo. Desde Felipe V, pasando en la historia reciente por Juan Carlos I y ahora su hijo, Felipe VI, el reino de España ha tenido en los Borbones una dinastía milenaria, cuyo origen se remonta, para los más acérrimos monárquicos, a  Hugo Capeto, primer rey franco.


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