James Foley, asesinato en Internet. Tecnología y cultura occidental para aniquilar a Occidente

El reportero Jame Foley. Fuente: EFE

Desde el primer plano de ese vídeo criminal donde James Foley se muestra al mundo poco antes de ser asesinado, la cultura occidental y su gran creatividad se expresa en cada fotograma. El mismo título del mensaje filmado, su coreografía, su puesta en escena...ropas naranjas como las de la infamia que pesa sobre las buenas conciencias occidentales, Guantánamo; ropas y capuchas negras, como las de los falsos guerreros ninjas de las películas de Chuck Norris. El tono y el acento de la voz del mensajero del terror, de su supuesto verdugo. Una voz que casi está rapeando...you, Obama. Una voz que, según las investigaciones, ya rapeaba por las mejores calles de Londres. Un acento educado en el victoriano y selecto sistema educativo británico. Cultura occidental para asesinar occidentales.

James Foley, un periodista de calle, no de butacón de tertulia, un reportero de guerra, un corresponsal en busca de luz en las tinieblas de la sinrazón. Otro invento occidental, el corresponsal de guerra. Al fin y al cabo, de Occidente parten siempre los jinetes de la Apocalipsis y era necesario inventar cronistas para que nos relatasen los pormenores de sus cabalgadas de muerte y destrucción. Pero Occidente es también bondadoso, bello e inteligente. No lo olvidemos. Su arte, su arquitectura, su ciencia, su tecnología, su literatura, su poesía, su filosofía, sus pueblos, su gente civilizada como ninguna otra... ¿prepotencia? No, ni mucho menos. Si una idea ha quedado clara con la globalización es que las pautas civilizadoras que “Todos” elegimos tienen su origen y parten de Occidente. ¿Eso hace superior a la civilización occidental? No, ni mucho menos...you, Obama.

Supongo que los críticos con Occidente tendrán como replica fundamental que esas pautas civilizadoras globales se impusieron a sangre y fuego, bajo las herraduras de los caballos apocalípticos. No voy a negar la veracidad de ese argumento, pero esa no es la cuestión...ni siquiera, el debate. Enfrentar civilizaciones desde la perspectiva de cuál es más pura y humana y cuál menos cruel e inhumana es una estupidez y, peor aún, una pérdida de tiempo. Para los que creemos en una única civilización humana nos desespera ver el derroche de inteligencia y de reflexión analizando las capacidades y las culpabilidades de cada Cultura.


Y cuando ese desperdicio de inteligencia construye teorías conspirativas e hipótesis sobre el origen extraterrestre de la humanidad, ya que ésta nunca tuvo “alma” creadora, el estupor y la decepción son tremendos. Esos textos sobre las teorías de quién ideó la construcción de pirámides, porque existen en todos los continentes, resultan pueriles, derrochadores de tiempo. La respuesta más certera está ante nuestras narices. Todas las civilizaciones, sin estar en contacto unas con otras (mismo caso de las pirámides), construyeron arcos y flechas, como herramientas de caza y bélicas. Cuestión de humanidad, no hace falta que aterrice un platillo volante y nos abra la cabeza de las ideas o que un clan perdido (suelen salir de América, porque para estos singulares teóricos tienen allí la exclusividad de lo telúrico) en una balsa de madera se fue esparciendo por el planeta con su “divina” sabiduría.


En la supuesta civilización islámica ha surgido un fanatismo antioccidental que en el fondo no es más que la tendencia suicida de la humanidad. Los fanáticos utilizan las ideas, las expresiones artísticas, las tecnologías y las estrategias que Occidente (hoy día) ha aportado al mundo de una forma natural, voluntaria, nunca impuestas, para difundir su mensaje y su fe. Mensaje o pauta civilizadora que yo aún no sé cuál es. ¿El odio? ¿La fe verdadera? A ritmo de Rap, una aportación de la cultura occidental llamada hip hop, que a su vez proviene de otro aporte cultural africano, un británico de origen egipcio, supuesto secuestrador de James Foley, canta protestas y amenazas contra la tiranía de Occidente. El arco y la flecha, universales.

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