Boyer y el qué te pego leche. Depresiones del corazón y del bolsillo

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El que fuese ministro de Economía y Hacienda en el primer gobierno socialista de Felipe González (1982-1986), Miguel Boyer, ha fallecido este 29 de septiembre en Madrid a los 75 años por una embolia pulmonar. El ministro Boyer llevaba décadas retirado de la política activa y en la “figurar” tampoco era muy activo. Acabó siendo más famoso por ser el marido de Isabel Preysler, con la que ha estado casado casi treinta años, siendo una pareja estable, algo raro, y de las más solicitadas en el mundo de la prensa del corazón. De todas maneras la sombra de Boyer es alargada, en la historia reciente de España muchos decretos que han configurado la estructura económica de este país llevan su nombre.

El decreto más famoso, el de expropiación del grupo empresarial y bancario de RUMASA, solo sería la punta del iceberg de un montón de leyes y medidas que afectaron y afectan al desarrollo económico del Estado español. Sin ir más lejos, el decreto sobre las “Rentas antiguas” y la liberalización de horarios comerciales, que se aprobó en 1985 y que regulaba el mercado inmobiliario de los locales, de los comercios y viviendas de renta antigua (precios de  alquiler muy por debajo del mercado), verá como el 1 de enero de 2015 expiran las prórrogas concedidas a traspasos de comercios y a viviendas en alquiler en 1994 por una reforma a ese inicial decreto. Es decir, muchos negocios con alquileres de renta antigua en los centros de las ciudades no podrán soportar el reajuste a precios de alquiler del mercado, tal y como sigue el consumo por la crisis, y tendrán que cerrar.

Cuando el ministro de Economía Miguel Boyer planificó estas estrategias de corte liberal (eso le enfrentó al sector más izquierdista del PSOE, del vicepresidente Alfonso Guerra) no podía imaginar la crisis profunda que a nivel mundial y en particular tan grave en el caso español se iba a instalar en el siglo XXI, sin vistas a medio plazo de remitir de forma clara. Sin embargo, políticas con esta línea liberal han sido las que han protagonizado las reformas económicas de los gobiernos (de un signo u otro) de la dos últimas décadas. Boyer fue pionero en reformas laborales que beneficiasen al empresario, al mediano y pequeño sobre todo, con la implantación del modelo de contrato temporal o por obra y servicio. También en recortes a las pensiones, lo que puso de uñas a la UGT (sindicato del entorno del PSOE) con el partido socialista.



Miguel Boyer fallece ahora, en plena crisis de la Eurozona, mayor que la de 1997, y dejando un legado agridulce para la historia económica española. Algunas medidas liberalizadoras vinieron bien en ese momento, pero dejaron demasiada huella para otros rastreadores del camino neoliberal en las décadas siguientes. En la vida cotidiana de los pequeños negocios y empresas sus decisiones aún están vivas y dirimen su futuro. En su biografía podemos ver el paso por unas etapas comunes a muchos españoles de su generación: hijo de exiliados republicanos (nace en Francia), emigrado de segunda generación retornado, militante en fuerzas antifranquistas, político de la Transición y personaje de las finanzas y de la “alta sociedad” de ese nuevo país surgido tras la democracia de la Constitución de 1978. Semblante que nos habla de que es hora del relevo...de la Constitución, también, por supuesto.

Aunque es probable que para muchos españoles se quedará solamente en el ministro de Hacienda que recibió un surrealista puñetazo del presidente de RUMASA, Jose Mª Ruiz Mateos, al grito de ¡qué te pego, leche! Y para otros, en los que me incluyo, en el tipo gafotas y poco atractivo, con pinta de empollón de clase, que sedujo a la bella reina de la Prensa del Corazón, la hispano-filipina de juventud eterna, Isabel Preysler


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