Hannah Arendt, doodle de Google en su 108º Aniversario


Hannah Arendt como doodle de Google el 14 octubre



"El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución."

Hannah Arendt (1906-1975) 

Merece la pena leer esta cita de Hannah Arendt en la recobrada 'Sección Agenda del Vendedor' de Pax augusta y pinchar en su nombre para enlazar con el excelente artículo que sobre su vida y obra está publicado en la Wikipedia. Texto de buena calidad y bien documentado que recomiendo leer, pues la Wikipedia tiene un alto sentido autocrítico y procura cuidar la calidad de los contenidos. En su sección de discusión se facilitan las herramientas para ese control de calidad y para la mejora de los artículos. En el caso de la biografía de Hannah Arendt no existen grandes discusiones sobre la validez del texto y se le premia como "destacado" de la enciclopedia en castellano.

Fuente de la fotografía de Hannah Arendt

El 'Estudio del Mal', una sección en Pax agusta inspirada en el pensamiento de  Hannah Arendt

Aprovechando la cita de Arendt quiero reflexionar sobre cómo al hablar de los totalitarismos y del poder esta pensadora estadounidense de origen alemán y judío trataba el tema de la relación humana con el 'mal'. La autora de "La condición humana" vivió su juventud en unos tiempos donde no parecía existir otra cosa que maldad; durante años fue amante de su profesor Heidegger, el filósofo católico casado y con hijos que acabó militando en el partido nazi, y si una vez iniciada la represión contra la comunidad judía (Alemania, 1933) el miedo no hubiese sido mayor que el amor, Hannah hubiera continuado ligada a ese intelectual que le marcó con la idea de que el ser humano es puro pensamiento.

Ahora que tanto se habla de regeneración democrática con mayor participación ciudadana como un invento reciente de unos cuantos profesores e intelectuales de las ciencias políticas, esta mujer que nunca se consideró filósofa y prefirió el calificativo de 'teórica política' ya había formulado la necesidad de superar la democracia representativa con una democracia directa. Desde luego su pensamiento podría estar "más de moda" ahora que esas ideas están en el centro del debate político actual, pero más allá de alguna cita (como en este blog) no se bebe en profundidad en esa fuente tan preclara de conceptos políticos dispuestos para la convivencia (relaciones humanas) en sociedad.

En su "ética" estaba clara la responsabilidad única del hombre en sus actos; es decir, el hombre no es bueno o malo por naturaleza, ni se trata de ser tentado por el 'Mal' (el diablo de los cristianos) o ser atraído por el 'Bien' (la bondad divina). La cuestión de asumir responsabilidades sobre los actos individuales o colectivos ayuda a que el código moral aceptado por una sociedad como válido, una Constitución en las democracias por ejemplo, sirva de guía para el individuo (ciudadano) y procure su libertad de acción. Por eso es importante para Hannah Arendt que se sancionen los crímenes pero "también las mentiras y errores políticos".

Arendt propone una "ética comunitaria", contraponiéndose al "egoísmo" (individualidad radical), que puede y debe ser constantemente re interpretada -re negociada- (como lo pueden y deben hacer las Constituciones) para la buena marcha de las relaciones sociales. Considera al 'Mal' como un fenómeno de falta de juicio. "El ser humano siempre está relacionado con otros –también en el crimen–, desarrolla una voluntad que está enfrentada a la voluntad de otros y debe reflexionar sobre sus acciones; si no, se convierte en alguien dirigido". Haciendo el traslado a las sociedades, el totalitarismo sería una "falta de juicio" que ha reinterpretado a su voluntad el código moral imperante, el existente. Por tanto el "No Matarás" en la Solución Final nazi pasa al imperativo o mandamiento de "Matarás" en esa nueva consideración de la "ética comunitaria". 

Vayamos, pues, con buen juicio y buena voluntad siempre que nos pongamos a negociar de nuevo "el Contrato Social".  ¿Podemos?





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