Corruptelas inconscientes, corrupciones cotidianas

Montaje "Collage capacidad corruptiva" realizado por el editor del blog

La ventaja de que no me lea ni dios y este sea uno más de los millones de blog que, sin pena ni gloria, pululan por el espectral Internet es que me puedo meter con todo el mundo, empezando por mí mismo. Como mi talento no está pagado por alguna línea editorial de un grupo mediático, se auto financia y se arruina para que esta web-blog esté algo más presentable y destaque un poco sobre las gotas-blog del inmenso océano de la Red, puedo denunciar a todo el mundo y decir, con total seguridad, que todos somos corruptos. El problema está en los niveles. Hay corruptos que han llegado al 100% de su capacidad cerebral para trasmutarse en corrupción física, moral y psicológica

Me estoy acordando de la película 'Lucy'  (2014) de Luc Besson, con la bella Scarlett Johansson, que tuvo críticas dispares, más malas que buenas, pero fue un éxito de taquilla. A una mujer le obligan a ser "mula", portadora de drogas en su estómago, y tras una paliza se le rompe la bolsa con la sustancia, una nueva droga que potencia la capacidad cerebral y que a ella le convierte en una especie de superhéroe, todo lo ve, todo lo oye y todo lo sabe. La trascendencia del mensaje, alcanzar el conocimiento absoluto, queda diluido en una película de acción, otra "Nikita" con un barniz de ciencia y filosofía barata, pero que entretiene, que de eso se trata el cine. En mi opinión lo más interesante del film es la pregunta que hace el científico interpretado por Morgan Freeman sobre el uso de nuestro cerebro: ¿qué ocurriría si fuésemos capaces de usar el 100% de nuestra capacidad cerebral?

Ayer en el Congreso de los Diputados español, durante una sesión especial sobre la corrupción, el presidente del gobierno Mariano Rajoy daba un discurso sobre la regeneración de la vida pública. Un inútil intento de liderar las reformas contra la corrupción, pues el PP, su partido (y hasta su gobierno), lo único que lidera es el número de imputados y condenados por delitos de corrupción. De todas formas dijo algo que me interesó, hasta puedo confesar que me gustó: "España no está corrompida. Tiene algunos corruptos que están saliendo a la luz pero el resto está sano".

Fotograma de la película 'Lucy'

El resto está sano. Gracias, señor presidente por declarar a la inmensa mayoría de los ciudadanos como libres de corrupción, aún siendo un gesto interesado por congraciarse, nunca viene mal. Aunque es falso, señor Rajoy, todos somos corruptos y por eso existe la corrupción. En las universidades, en los colegios, en los laboratorios científicos, en los hospitales, en las redacciones de los medios de comunicación, en las iglesias, en los bancos, en los bares y restaurantes, en los comercios, en los mercados de barrio, en las juntas de vecinos...todo depende del "uso de nuestra capacidad corruptiva". 

Supongo que mis lectores (inexistentes, pero por si acaso) llevarán una vida cotidiana y no pública como los políticos o personajes de relevancia social. Una vida común y corriente, como yo, pero no por ello peor vida. Una vida donde se habrán encontrado casos de nepotismo y amiguismo entre sus profesores de universidad, pues conforman círculos sociales en un ámbito muy elitista y cerrado. Lo veo en las universidades donde acudo, no me chupo el dedo. Fue el caso de nivel capacidad corruptiva tipo Iñigo Errejón (Podemos). Lo pude comprobar como ciudadano que durante el boom inmobiliario vendió una casa que fue "construcción vivienda protegida" a un precio superior al real, desorbitado, en la línea de la locura de precios que tenían las casas en esos años. Fue el caso de nivel corruptivo tipo Tania Sánchez (IU).

También imagino que todos estos personajes públicos no han pasado por la amarga experiencia del desempleo, que el sistema público de demanda de empleo hace más frustrante si cabe, como ha pasado el autor de estas líneas y muchos de sus lectores inexistentes, creo yo, y no habrán sufrido un ERE encubierto en sus empresas y el recibir un curso de formación para cualificarse profesionalmente, subvencionado por la Administración, que lo imparte un incompetente desmotivado que no te puede enseñar nada, pues le han hecho profesor explotado por la empresa beneficiada (enchufada por algún político) para organizar esos cursos. Serían los casos de nivel corruptivo a altas dosis de los ex presidentes de Andalucía, Griñán y Chaves (PSOE). También, y mira que lo siento porque me cae bien, de Tania Sánchez (IU) aunque a niveles más bajos.

Tener una cuenta en Suiza oculta a Hacienda o una tarjeta bancaria Black para gastar sin decoro, una empresa con facturas falsas, una empresa constructora más especuladora que edificadora o una contabilidad B para financiar mis actividades, son niveles corruptivos de personas con una capacidad cerebral de casi el 100% como Ana Mato (PP), Luis Barcenas (PP) o el mismísimo Mariano Rajoy (PP). Les puedo asegurar que no he alcanzado ese nivel de capacidad, ni tampoco conozco a nadie en mi vida corriente y dentro de mis círculos sociales que use más allá de su 50%. Pero la capacidad está, existe. Todos podemos llegar al 100% , superarse está en la naturaleza humana.




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