Intolerancias tras el inadvertido Día Internacional para la Tolerancia (16 de noviembre)

Plataformas de prospección preparadas en Gran Canaria. Fuente: EFE desde huffingtonpost.es

Intolerancia del gobierno central español con gran parte del pueblo canario que ha manifestado su deseo de que no se hagan prospecciones petrolíferas en sus costas. Intolerancia del gobierno canario ante las garantías técnicas de la empresa Repsol y del gobierno de Madrid de que esas prospecciones son seguras y beneficiosas para Canarias (al final las harían marroquíes y estadounidenses una milla más atrás). Intolerancia de Israel ante el deseo de muchos países de declarar al Estado palestino, España a instancias de la oposición (PSOE) se lo está planteando seriamente esta semana en el Congreso de los Diputados. Intolerancia de Hamas, principal fuerza política palestina, para asumir la necesaria convivencia con Israel y dejar de alentar y promover atentados terroristas contra Israel.

La tolerancia no debería tener color político o ser patrimonio único de una religión o creencia. La tolerancia no tendría por qué ser orgulloso rasgo del bondadoso o característica intrínseca del sentido común. La capacidad de ser tolerante es un ejercicio dificultoso, del que pronto desistimos. Parece que defender ideas, credos y actos de forma respetuosa con las ideologías, creencias y prácticas contrarias a las nuestras es harto difícil, digamos que imposible. La tolerancia es una hazaña de dioses y vírgenes, de puros y castos. Los prejuicios son tan pesados que la balanza intolerante siempre se inclina de su lado. 

La izquierda es tolerante, frente a la reaccionaria derecha intolerante. El cristianismo que repudia el aborto y que aún llama la atención a las jóvenes que cruzan en minifalda o en shorts el umbral de una catedral, se considera más tolerante que el islam que obliga al burka y al velo encubridor de la femenina tolerancia. El desnudo de una mujer ha sido bandera de tolerancia frente a injusticias masculinas, el desnudo de un hombre estandarte de la tolerancia homosexual. Tolerar incluso el deseo y el placer del otro cuesta, nos cuesta ser tolerantes con el gusto del otro. Imponer criterios hasta en la elección del color de las paredes. Intolerancia al color, racismo.



Para todos intolerancia, para uno mismo tolerancia. Y eso que egoísmo e intolerancia no son sinónimos. Pero no nos pongamos dramáticos, la tolerancia se enseña, se debe enseñar desde la infancia, en las escuelas (en las religiosas de todos los credos, además, es común enseñanza) y en los hogares, cuando a los padres educadores se les inculcó de niños el valor tolerante. La tolerancia se puede aprender o, más bien, comprender. El asunto primordial es el uso. Usar y saber emplear la tolerancia en la vida de cada uno debería ser como conocer el uso del tenedor y el cuchillo, una práctica civilizadora tolerante con aquéllos que sigan prefiriendo comer con las manos. Aunque algo tarde, queridos Pax augustos:


DEFINICIÓN DICCIONARIO RAE:

Tolerancia: (Del lat. tolerantĭa).

1. f. Acción y efecto de tolerar.

2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.





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