Bye, bye, Izquierda Unida, ¿adiós Partido Comunista de España? ¿Fin de la izquierda histórica española?

En realidad me hubiese gustado ser crítico de alta costura. Me quedo embobado escuchando esa tela cortada en “color azul petróleo” o la espalda imitaba un escote “palabra de honor”. He llegado a estar una tarde entera pensando el significado metafísico que prohíbe llevar un vestido rojo a una cena o a un cóctel nocturno y que las transparencias son ordinarias en horas laborales, aunque perfectas a partir de medianoche. Ver desfilar a mujeres y hombres prisioneros del canon de belleza impuesto a base de sugestionar a miles de millones de personas, sería el trabajo de mi vida. Defender como un líder revolucionario que acaba de conquistar el poder que los apliques de pedrería sobre los vestidos, incluso las perlas, no quedan mal y son la mayor conquista social desde el logro de las vacaciones pagadas. 

Pero no, que va, al final el mejor trabajo de mi vida es el comentario político. Existe, hoy por hoy, en la política social una tragedia creativa y destructiva mayor que en el mundo sofisticadísimo de la alta costura. Las tendencias van a llevar a la defenestración a partidos de la izquierda histórica. Qué pena, porque lo que hay enfrente lleva pedrería pero no brilla, todavía, igual que una auténtica piedra preciosa. Llámenme romántico ingenuo, pues me hubiera gustado algún tipo de unidad cívica entre las fuerzas de izquierda y no este suicida fratricidio que me impide llevar rojo izquierda unida por las tardes-noche. Es triste, para muchos su voto no sirve, no servirá, no sumará, han decidido los diseñadores políticos que está pasado de moda.


Tania Sánchez. Fuente de la fotografía

Tania Sánchez vestía de rojo, a pesar de llevar ropa interior morada parecía vestir con estilo el carmesí de la izquierda. Dirán que en Izquierda Unida son bobos por no elegir los tonos morados de temporada, tapando ese rojo protesta añeja por el morado ojo indignado. ¿Pero por qué tenían que elegir otro color? La sugestión colectiva, la moda, manda, impone, exige desvestirse. Qué frágil es la memoria, hace dos días las hombreras anchas se llevaban en las blusas de mujer y todos...tan felices.


Siempre es una mala noticia para los votantes de izquierda ver como los líderes abandonan proyectos para emprender otros, fragmentando la tendencia izquierdista, cortando la tela roja en un pedazo más, ya que obliga a repensar dos veces el diseño del voto. La sensación de que tu voto no es útil y no suma es como llevar una camisa vieja fuera de temporada, que te viste, pero no te representa. Con lo guapo que se veía uno y ahora, resulta, que vas hecho un adefesio. La verdad, me hubiese gustado ser crítico de alta costura, en ese mundo la banalidad es más digna que en la política.

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