Caso Nisman, un disparo a la cabeza argentina

 
AFP
"Emilio Krysler falleció de un balazo en la cabeza a causa de su excesivo amor a la psicología..." (La Jugada, de Roberto Arlt)

Se ha cumplido un mes del llamado ‘Caso Nisman’. La aparición de ese fiscal argentino muerto en su despacho en extrañas circunstancias me debería haber incitado a estudiar con detalle el asunto que él fiscalizaba, un hecho tan delicado en la historia de la Argentina como fue el atentado brutal contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) de Buenos Aires en julio de 1994 (se cumplirá este año el 20º aniversario) donde murieron 85 personas y hubo 300 heridos. Una causa judicial y de investigación policial que sigue abierta, pues no se descubrió a los autores del atentado. Sin embargo, llevo un mes pensando más en las extrañas coincidencias de este ‘Caso Nisman’ con un relato que escribí en 2007, que en cualquier otro análisis del asunto.
 
Mi relato en libro colectivo de cuentos
Se trata de un relato publicado en un libro colectivo de participantes en un taller literario. Una edición modesta como se aprecia en la fotografía de la página escaneada, con una errata ya en la primera línea del relato. El texto, en realidad, es resultado de hacer un ejercicio de “continuidad” en las clases de escritura. A partir del epígrafe (el que encabeza este texto y mi relato) de un cuento del escritor argentino Roberto Arlt (1900-1942), debíamos escribir el nuestro. Opté por la idea de un suicidio en extrañas circunstancias y le di un tono, mi preferido, de relato policial. El misterio estaba en saber cómo Emilio Krysler  (personaje de R. Arlt) se pegó un tiro en la cabeza...si es que lo hizo o fue otra persona quien disparó.

En la actualidad el relato del caso de Alberto Nisman es como un balazo a la cabeza de toda Argentina. Esta polémica muerte ha polarizado hasta el extremismo a la ya muy polarizada en política sociedad argentina; parece consumarse lo de las “dos Argentinas”, una peronista (versión Kirchner) y otra que no lo es (o que lo es menos). En mi cuento, un veterano inspector de homicidios, el capitán Estola, se estruje la cabeza en un huracán de hipótesis y teorías de cómo Krysler (Nisman) ha fallecido; de ahí el título de estanque de mareas. Esa sensación (mareos) la he vuelvo a tener con toda la información y teorías aparecidas en los medios sobre la muerte del fiscal Nisman.


Esta muerte, suicidio o asesinato, tiene todo para ser carne de novela, relato o película, policíaca con intrigas políticas del poder...pero no es ficción. Ahí está. El fiscal Nisman cuatro días antes de morir hacía graves acusaciones, por las cuales ahora el fiscal que le ha sucedido en el caso AMIA ha decido imputar a la presidenta argentina, Cristina Fernández. La trama era de sobremanera inquietante. Asuntos tan hirientes como la crisis energética que vive Argentina y su distanciamiento político en el ámbito internacional de las esferas dominantes de EEUU y Europa, el acercamiento geopolítico a Irán y a Venezuela (grandes productores de petróleo), se mezclaban en una causa fiscal que era un “balazo en la cabeza” en toda regla.

Nisman explicó su denuncia en unos términos gravísimos; "ha habido una alianza (del poder Ejecutivo) con los terroristas";“en enero de 2011 la presidenta Cristina Fernández ordena a su canciller que hay que desvincular a Irán de la causa AMIA”; “acá hay una negociación del Gobierno argentino no solo con el Estado (Irán) que protege a los terroristas sino con los terroristas mismos (los únicos sospechosos imputados son iraníes)”...son epígrafes que propician seguir la historia en las líneas del complot, asesinatos y luchas de poder. Abrir un “estanque de mareas”, como en mi relato.

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